Regreso de Insua a San Lorenzo tras 880 días: una crisis con siete presidentes y cinco entrenadores

7 septiembre, 2026

Rubén Darío Insua vuelve a San Lorenzo. El técnico arribó este domingo desde Estados Unidos para hacerse cargo de la plantilla azulgrana y sueña con clasificar a los playoffs y a copas internacionales. Fue anunciado en las redes sociales del club durante la tarde del lunes y ya dirigió su primera sesión de entrenamiento, con la mira puesta en el choque frente a Independiente, por la liga Clausura. Entre su salida en 2024 y este inicio del tercer ciclo, se vivió de todo. Un repaso general a lo ocurrido en Boedo ayuda a entender la inestabilidad de una entidad que en corto tiempo enfrentó contratiempos tanto futbolísticos como económicos.

El jueves 11 de abril de 2024, San Lorenzo ya había regresado desde Ecuador tras la derrota 2-0 ante Independiente del Valle en la fase de grupos de la Copa Libertadores y Marcelo Moretti, presidente en ese momento, junto al responsable del fútbol profesional, Néstor Ortigoza, tomaron la decisión —en el avión de regreso a Buenos Aires— de prescindir de Rubén Darío Insua como entrenador, a quien apenas cuatro meses antes le habían renovado el contrato por 24 meses tras un ciclo exitoso que acercó al equipo al descenso y lo llevó a competir en la Copa Sudamericana en 2023 y la Libertadores en ese 2024.

Lo que nadie esperaba en ese entonces, como un giro fortuito (¿o causal?) del destino, fue la catástrofe institucional, política, económica, financiera y deportiva que se avecinaba en San Lorenzo. En las próximas horas, el club azulgrana oficializaría el tercer ciclo de Insua al frente del plantel y cabe destacar una particularidad: entre aquel abril de 2024 —con su salida— y este incipiente septiembre de 2026 con su regreso, San Lorenzo experimentó 7 presidentes (Marcelo Moretti, Néstor Navarro, Julio Lopardo, Daniel Matos, Ulises Morales, Sergio Costantino y Marcelo Culotta) y 5 entrenadores: Leandro Romagnoli, Miguel Ángel Russo, Damián Ayude, Gustavo Álvarez y Néstor Raúl Gorosito. Todo en 29 meses.

Tras la salida de Rubén Darío Insua tras su segundo ciclo en el club ((99 partidos dirigidos y el 51% de los puntos obtenidos)), la institución decidió darle la oportunidad a Leandro Romagnoli, quien en ese momento entrenaba a la división Reserva. El ciclo del Pipi nunca terminó de despegar. Contó con la participación de Iker Muniain, el vasco que se enamoró de un San Lorenzo caótico y, si bien logró una heroica remontada para clasificar a los octavos de final de la Copa Libertadores (incluso logró poner contra las cuerdas a un gigante como Atlético Mineiro), no consiguió consolidarse en el plano doméstico, no solo por la derrota contundente en la Copa Argentina frente a Vélez, sino por despedirse a ocho puntos de la zona de descenso en la Tabla Anual y luego de un empate 1-1 ante Godoy Cruz, en Mendoza, con un penal al borde del final malogrado (Francisco Fydriszewski la picó y el arquero salvó). La situación se volvió insostenible y dejó el cargo.

Para reemplazarlo llegó nada menos que Miguel Ángel Russo, un hombre de amplia experiencia que ajustó un par de piezas al cierre de ese 2024 y, tras una buena pretemporada, llevó al equipo a las semifinales del torneo, donde cayó ante Platense como local; poco después, Russo partió hacia Boca.

Al mismo tiempo, el descontrol y la vorágine política e institucional se iban apoderando del Ciclón: el mismo día de la muerte del Papa Francisco, el 21 de abril de 2025, Marcelo Moretti, presidente del club, quedó expuesto en cadena nacional por una cámara oculta que mostró un fajo de 25 mil dólares escondido en su oficina de presidencia, procedentes de un tema relacionado con un posible fichaje en inferiores.

En medio de esa escena, el equipo disputaba la recta final del torneo con Russo, superó a Tigre en octavos y a Argentinos Juniors en cuartos para caer en semifinales. Y empezaron a aflorar conflictos por falta de pago, hasta que el plantel dejó de entrenar antes de varios encuentros y, en algunos casos, evaluó no concentrar como medida de protesta, aunque finalmente no lo hizo.

La petición de destitución mediante el tribunal de Ética para con el propio Moretti contrarrestaba con cierto apoyo de la AFA a la investidura presidencial, aunque mantenida estrictamente por los códigos dirigenciales y no por el deseo de los socios e hinchas, que no querían al abogado como presidente de su club. Por estatuto, el vice 1° Néstor Navarro debía asumir la máxima responsabilidad, pero solo lo hizo por unas horas y, tras pedir licencia y sin que el vice 2, Andrés Terzano, lograra obtener el respaldo interno y externo para asumir, se decidió acompañar a Julio Lopardo (vocal de la Comisión Directiva en ese momento) y, el 8 de mayo de 2025, San Lorenzo cambiaba de presidente: en 17 días, ya había habido 3 presidentes. Imposible de creer.

Tras la salida de Miguel Russo luego de perder el 25 de mayo la semifinal con Platense, San Lorenzo volvió a repetir el ciclo de darle la oportunidad al técnico de la Reserva para hacerse cargo del primer equipo y el responsable fue Damián Ayude, que pocos meses antes había llegado al club para dirigir aquella categoría. Sin refuerzos, limitado y en medio de una crisis económica y política, el club encaró el segundo semestre de 2025 en una crisis profunda, mientras intentaba sostener la acefalía para que los amagues de Moretti por volver a la presidencia quedaran en nada y una Comisión Directiva transitoria tomaba las riendas de la institución.

Tras varios intentos, la acefalía apareció cuando parecía improbable y 13 directivos (el propio Julio Lopardo, Andrés Terzano, Uriel Barros, Leandro Goroyesky, Javier Allievi, Soledad Boufflet, Mateo Sagardoy, Pablo García Lago, Belén Lugones, el hoy presidente Marcelo Culotta, Agustina Nordenstrom, Leonardo Virardi y Martín Cigna) decidieron dejar al gobierno cuervo en un estado de acefalía y, así, buscar los caminos para gobernar. Desde ese 17 de septiembre de 2025, la Asamblea de Representantes de Socios, presidida por Daniel Matos, se hizo cargo del club: era el cuarto presidente de ese año en un lapso de apenas cinco meses.

En medio de ese torbellino político azulgrana y mientras se convocaba una Asamblea Extraordinaria para definir nuevas autoridades, emergieron obstáculos desde la Justicia: días después de su “asunción”, Matos dio un paso al costado y solicitó una licencia de 15 días por motivos personales. En los canales oficiales del club, se informó a la base societaria que la Asamblea Extraordinaria no se realizaría al recibir la notificación por parte del Juzgado Civil Número 51 de la Nación que ordenaba su suspensión.

Los allegados a la gestión cuerva entienden que esa maniobra habría sido obra de Marcelo Moretti, que en la misma medida cautelar también habría buscado anular la Reunión de Comisión Directiva que declaró la acefalía, pero el juez no hizo lugar. En lugar de Matos asumió Ulises Morales, vicepresidente de la Asamblea, que guió al club hacia la Asamblea Extraordinaria, y tras una larga pelea en la Justicia se determinó que Sergio Costantino tomara las riendas del club por 5 meses, ya que en la propia asamblea se decidió que el 30 de mayo de 2026 el socio podría elegir nuevas autoridades.

Con la asunción de Sergio Costantino, Damián Ayude continuó al frente del equipo y tuvo su primer mercado de pases de este verano; tras renovar el contrato del entrenador, su ciclo duró poco porque el 16 de marzo cayó 5-2 ante Defensa y Justicia en casa y, al día siguiente, dejó su cargo. A poco más de dos meses de las elecciones y en plena campaña, el Ciclón parecía apostar por un viejo conocido del club como Pablo Guede, quien no logró romper sus vínculos con Alianza Lima.

La dirigencia apuntó a Martín Palermo, pero la resistencia por su pasado en Boca terminó empujando a que Gustavo Álvarez se haga cargo del equipo: Álvarez consiguió darle una identidad de juego, pero los resultados no acompañaron, con dos golpes importantes como la eliminación ante River en octavos de final del Apertura tras haber contado con tres match points para forzar la definición; y la caída 1-0 como local ante Recoleta, por la Copa Sudamericana, además de quedar fuera cuando un empate lo hubiera puesto primero de grupo.

Solo tres días después de ese golpe, la gente acudió a votar y, tras años de espera, Marcelo Culotta fue elegido nuevo presidente, con un mandato que se extenderá hasta diciembre de 2027, ya que primero debía cumplirse el periodo de Marcelo Moretti (2023-2027). La fórmula Culotta-Campos, de la agrupación Orden y Progreso Sanlorencista, sacó 4.110 votos, superando a Sergio Costantino-Cipriano Pommies de San Lorenzo en Marcha (23.83% – 3.284 votos), César Francis-Daniel de Florian de Volver a San Lorenzo (23.57% – 3.249 votos), Manuel Agote-Leonardo Della Bitta de Movete Boedo Movete (18.22% – 2.511 votos) y Nicolás Papasso-Ángel Gras de Nueva Generación (4.32% – 595 votos).

Apenas asumió, Culotta se topó con la realidad de una deuda de 67 millones de dólares y con compromisos a cumplir de forma casi inmediata; sostuvo a Gustavo Álvarez durante la campaña y hasta planificó la pretemporada, pero una decisión de la Comisión Directiva de readiestrar a un bloque de jugadores con el visto bueno del cuerpo técnico provocó la ruptura: Álvarez, el 22 de junio, primer día de pretemporada, dejó el cargo. Sin perder tiempo, Walter Perazzo, que llegó con esta nueva gestión para dirigir al fútbol juvenil, asumió de manera interina el equipo durante las primeras dos semanas de la pretemporada y, tras varias dudas, se optó por el regreso de Pipo Gorosito.

Por lo bajo, según averiguó LA NACION, no hubo unanimidad respecto a su vuelta, pero el rechazo a la idea de reforzar con Insua pesó y, por mayoría simple, se decidió que Gorosito tomara las riendas de nuevo. Su segundo ciclo duró 8 partidos: el inicio fue irregular, con la eliminación ante Deportivo Riestra en 16vos de la Copa Argentina y un arranque flojo en el torneo, agravado por la derrota ante Huracán 2-0 en casa, síntoma de un juego en plena crisis tras 25 años sin perder así.

Con Gorosito fuera del club y ante una cantidad de nombres en juego, el único candidato por el que negoció la actual Comisión Directiva fue Rubén Darío Insua, quien, 880 días después, regresó a San Lorenzo al firmar contrato hasta diciembre de 2027. ¿Cuál es su misión? En primer lugar, traer serenidad; luego, conferirle una identidad al equipo; también aspirar a ganar clásicos y a reposicionar a San Lorenzo en el top del fútbol argentino.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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