Tomás Albornoz, apertura de los Pumas, recibió una sanción de cuatro encuentros por su conducta al cierre del test match frente a Inglaterra disputado el sábado 18 de julio en Santiago del Estero, que concluyó con la victoria de los británicos por 31-24, dentro del Nations Championship. Al terminar el encuentro, el jugador tucumano elevó la voz ante el árbitro, el australiano Angus Gardner, y después lanzó la pelota contra el suelo, desconforme por una decisión tomada.
Cuando el árbitro acogió la resolución del TMO Brett Cronan y dejó sin efecto el try concedido de forma inicial a Bautista Delguy (que podría haber significado el empate para los Pumas), además de no aplicar la sanción por tackle alto a los defensores ingleses, y dio por finalizado el partido, los jugadores argentinos estallaron. Albornoz fue de los más vehementes y llegó incluso a rozar al árbitro al tocarle levemente el brazo.
La actuación que fue objeto de investigación
“Según la Regla 18, al determinar la infracción, el Comité Disciplinario observó que el apertura argentino admitió las imputaciones. Específicamente, admitió que su conducta, en su conjunto, fue intimidatoria”, explicó World Rugby en el razonamiento de la resolución.
La sanción tiene alcance tanto para la selección como para los clubes, por lo que el tucumano, de 28 años, quedará fuera de los siguientes compromisos:
De este modo, Albornoz solo podría volver a vestir la camiseta de los Pumas para la gira por Europa en noviembre (Irlanda, Italia y Francia, junto con el fin de semana de las finales).
Aunque se aguardaba un castigo mayor, el Comité Disciplinario optó por cuatro partidos, dado que Albornoz no posee antecedentes de indisciplina. “Teniendo en cuenta la aceptación temprana de la acusación por parte de Albornoz -explica el fallo-, su compromiso de presentar disculpas públicas y privadas por escrito, y su historial disciplinario intachable, el Comité consideró que una suspensión de cuatro partidos era adecuada”.
La reacción de los jugadores argentinos tras el final del encuentro en el estadio Madres de Ciudades de Santiago del Estero no estuvo a la altura del comportamiento que se espera de un equipo nacional ni de la norma no escrita en el rugby de que “el árbitro siempre tiene razón”. Albornoz fue el más exaltado, llegando incluso a arrojar la pelota con fuerza contra el suelo. También Delguy y Santiago Carreras se acercaron a Gardner para pedirle explicaciones, ante el intento de Andrés Bordoy (entrenador de scrum de los Pumas) de separarlos; no obstante, ellos no recibieron información.