En el cuadro de sencillos masculinos del US Open ya hay un primer finalista: Alexander Zverev. El número dos de la clasificación y gran favorito del torneo derrotó al tenista ruso Karen Khachanov (50°) por 6-3, 7-6 (9-7) y 7-6 (8-6) en un duelo de 2 horas y 58 minutos, y este domingo define el último Grand Slam de la temporada en el cemento de Flushing Meadows frente al estadounidense Ben Shelton (8° cabeza de serie), que en la jornada nocturna dejó fuera a su compatriota Frances Tiafoe (11°) por 4-6, 6-3, 6-3 y 7-5.
A los 29 años, “Sascha” está cerrando un 2026 de alta fiabilidad en los cuatro grandes torneos. Fue el único jugador capaz de llegar a las semifinales en las cuatro grandes citas y, en este Abierto de Estados Unidos, volverá a ser protagonista de la final, tal como ocurrió en Wimbledon (caída ante Jannik Sinner) y en Roland Garros, donde se coronó frente a otro italiano, Flavio Cobolli.
“A veces, las cosas simplemente se acomodan a tu favor. Pasé por numerosas dificultades en los torneos de Grand Slam, estuve muy cerca en varias ocasiones y, tal vez, este año Dios decidió que fuera el mío y que, simplemente, pudiera disfrutar de mi tiempo en la pista”, afirmó el vencedor, todavía en el centro del estadio, en medio de la lluvia de aplausos.
Después de superar las dos primeras rondas en cinco sets, el alemán no volvió a ceder ninguno en sus cuatro encuentros siguientes. “Después del segundo partido, como a las 3 de la mañana, estaba sentado con mi equipo en el vestuario y nos estábamos riendo de lo mal que estaba jugando. Ese sentido del humor me dio ánimo. Al día siguiente, en la pista de entrenamiento, empecé a sentir la pelota mucho mejor y, a partir de ahí, jugué un tenis mucho más sólido. Obviamente mejoré… si no, no estaría en la final”, añadió.
Con un servicio extremadamente eficiente, fue implacable al subir a la red en nueve ocasiones y capitalizó la única oportunidad de quiebre del primer set, en el octavo juego, Zverev estuvo sólido y se llevó ese parcial por 6-3 tras 37 minutos.
En el segundo parcial, que se extendió por más de una hora, el germano arrancó con un quiebre para ponerse delante, pero perdió su servicio en el cuarto game, en un tramo atípico para su juego, marcado por errores no forzados, un avance a la red fallido y una doble falta. Entonces, la igualdad volvió a imponerse hasta el dramático tie-break, que cayó del lado del jugador que estuvo más preciso en los puntos decisivos.
Lejos de desanimarse por la desventaja, Khachanov se sostuvo con la ilusión en el tercer set, mostrando solidez en su saque y resistencia ante los saques del alemán. Así, el encuentro mantuvo un alto nivel de suspense hasta desembocar en un nuevo desempate, luego de que Zverev se incomodara con algunos reflejos en la pista para golpear. El desempate fue un lujo, con intercambios y golpes ganadores que se vivieron con gran efusión entre las gradas llenas. El ruso tuvo dos puntos de set, falló con su derecha en ambas ocasiones y Alexander no perdonó: remontó y selló el triunfo gracias a más errores del rival.
Sin Sinner, que no participó por una lesión en la rodilla derecha, y con la presencia de Alcaraz ausente en cuartos tras su regreso al circuito luego de más de cuatro meses, “Sascha” asume el rol de favorito. Ya sin la mochila de no haber conquistado alguno de los cuatro grandes, la barrera que rompió en París en junio pasado, parece haber dejado atrás fantasmas del pasado.
En septiembre de 2020, Zverev estuvo muy cerca de conquistar el US Open: logró llegar a sacar para el título tras haber ganado los dos primeros sets de la final frente al austríaco Dominic Thiem y situarse 5-3 en el quinto. En medio de la pandemia, el estadio estaba vacío aquella jornada.
Balance de la conquista de Zverev
Esta vez, con la afición vibrando a pleno en el Arthur Ashe, tendrá la oportunidad de darle otro desenlace a la gran cita veraniega que mueve al mundo del tenis en Nueva York. Aunque, seguramente, la mayor parte de los presentes espera ver triunfar a uno de los locales. “Disfruto de estas grandes finales, estoy deseando que llegue el domingo y albergue la esperanza de que no se cumpla el sueño americano”, declaró Zverev, entre risas, antes de abandonar la pista entre ovaciones. Regresará en dos días para cerrar de la mejor manera su temporada más fructífera.