Este US Open 2026 presentará, en la rama femenina, una final para recordar. Por un lado, la bielorrusa Aryna Sabalenka, encaminada a conquistar su tercer título consecutivo en la Gran Manzana. Del otro, la kazaja Elena Rybakina, que, a partir del próximo lunes, ocupará el puesto de número uno del ranking WTA. Son, además, las dos mejores jugadoras de la temporada en el circuito femenino. La lógica, ese factor que a veces no aparece en el tenis, tuvo su papel decisivo en las fases cruciales del último Grand Slam del año.
En la segunda semifinal, Rybakina consiguió torcerle el brazo a Coco Gauff por 3-6, 6-4 y 6-4, en un encuentro de gran nivel y tras dos horas y 9 minutos de tensión y desenlace cerrado. Estados Unidos se quedó sin la final que esperaba: antes, Sabalenka dio cuenta de la otra ilusión norteamericana, Jessica Pegula, a la que superó por 7-5 y 6-2.
Rybakina, que llegará con 28 años a la cima del ranking por primera vez, disputará su primera final en el US Open. No le había ido bien a la kazaja en siete participaciones previas, con los octavos de final del año pasado como mejor rendimiento. El sábado, buscará sumar la corona de Nueva York a sus títulos grandes previos, Wimbledon 2022 y Australia, en enero de esta temporada.
La kazaja debió, antes de quedarse con el festejo, soportar la tormenta de tenis potente que desplegó Gauff durante el primer set. La estadounidense, decidida a llevarse todo por delante, quebró en el sexto game, y conseguía imponer su juego, dominando desde la base con tiros profundos, ayudada por un muy buen saque, decidida a buscar la red también, ambiciosa para generar y aprovechar sus oportunidades. Y también con capacidad para defender y obligar a Rybakina a arriesgar más de la cuenta. Así fue como la jugadora local se quedó con el primer set.
Poco dada a mostrar emociones, Rybakina trató de mantenerse en el partido y soportar el vendaval que tenía enfrente. Esa postura le permitió aguardar su oportunidad para emparejar el duelo. Quebró, por fin, en el cuarto game del segundo set por primera vez en la noche, y se adelantó 4-1. Gauff volvió en un santiamén y parecía estar cerca del triunfo, al remontar para igualar 4-4. Impertérrita, Rybakina entró mejor en ese tramo donde cada error podía costar caro. La norteamericana pestañeó en el momento menos oportuno: doble falta, primero; una derecha a la red a continuación, y quiebre para Rybakina que capturaba el segundo set.
Todo a resolverse en el tercero. Más firme la kazaja con el servicio, cuando podía, buscó desparramar a Gauff con el limpiaparabrisas: una y otra vez. La cuarta del mundo trataba de recuperar el tenis de alto vuelo del primer parcial. La local empezó a arriesgar algo de más. Salvó un break-point en el 2-3. Un par de games después, en el 3-4, Gauff volvió a complicarse con un par de errores en su game de servicio que le costaron el quiebre.
Rybakina tenía la gran chance de sacar por el partido. Quedó 5-3 y 30-30, pero Gauff levantó al estadio con un gran revés cruzado que sorprendió a la próxima número 1. Y a continuación recuperó el quiebre. ¿Se venía la remontada? No. Rybakina se mantuvo firme y presionó desde la devolución. Se animó la kazaja y se puso match-point con una volea certera. Contra las cuerdas, la estadounidense atacó y falló su último envío, un smash que se fue muy largo por el fondo. Fiel a su estilo, la kazaja celebró sin euforias ni excesos. En el balance de los números, hubo un desequilibrio en los primeros servicios (la kazaja ganó el 76%, contra el 58% de la local); parejas en los ganadores (22-20 para Rybakina), falló algo más la ganadora (39 no forzados contra 32), pero claramente la diferencia estuvo en esos puntos claves, allí donde la mente fría cotiza doble.
“Después del primer set sentí que tuve un buen inicio en el segundo con el quiebre a mi favor. Pero siempre hay nervios; Coco es una gran jugadora y es un enorme desafío jugar contra ella, es difícil imponer condiciones. Me dije que tenía que luchar y jugar mi mejor tenis. Creo que fue una gran batalla. Sé que la gente quería que ganara Coco, pero intenté mantenerme enfocada, ser agresiva. ¿La final? Aryna es una jugadora increíble, jugó muy bien este jueves, así que yo necesitaré jugar mejor que lo que hice hoy, mantenerme agresiva, ir por mis tiros y aprovechar las oportunidades. Quiero disfrutar esta final”, declaró Rybakina en un Arthur Ashe que se vació pronto, envuelto en la frustración de un sábado que no tendrá jugadoras locales en la lucha por la consagración.
El del sábado -desde las 17 de la Argentina- será el 18° duelo entre Sabalenka y Rybakina, con ventaja de 10-7 para la bielorrusa. Este año jugaron tres veces; la kazaja se quedó con la victoria en la definición del Australian Open, y Sabalenka se impuso luego en la final de Indian Wells y en la semifinal de Miami. Un duelo de máximo voltaje sobre el cemento de Nueva York, por el último título grande de 2026.
Sabalenka, firme en su dominio
Potente como un tren cuando está a toda máquina, y a veces sorprendentemente vulnerable, Aryna Sabalenka ha dirigido el circuito femenino durante los dos últimos años. Dejará la cima de la clasificación semanal de la WTA el lunes próximo en manos de Rybakina. Sin embargo, aún persigue algo que siente como propio: el US Open. Campeona de Flushing Meadows en 2024 y 2025, la bielorrusa llega con la misión de ampliar su palmarés en el cemento neoyorquino. Se aseguró esa posibilidad en la noche del jueves al vencer a la local Jessica Pegula por 7-5 y 6-2, en la primera semifinal de la sesión nocturna en el imponente estadio Arthur Ashe.
Por primera vez en más de medio siglo, las cuatro favoritas y las cuatro mejores del ranking coincidieron en las semifinales del abierto estadounidense, tal como ocurrió en 1975 cuando Chris Evert, Virginia Wade, Martina Navratilova y Evonne Goolagong lograron avanzar y convertir a Evert en la campeona; la primera vez en 17 años en todos los Grand Slams, desde Wimbledon 2009. Lógica pura con las cuatro mejores en las rondas decisivas.
Sabalenka también se refirió a lo que implica perder la primera posición del ranking tras casi dos años: “Entiendo perfectamente lo difícil que es alcanzar el número 1 del mundo. Requiere muchísimo trabajo, y siempre fue una de mis metas. Pero ahora mismo no hay mucho que pueda hacer al respecto: no lo hice bien a mitad de temporada. Elena se lo llevó y jugó muy bien. Solo puedo concentrarme en mí misma y tratar de dar lo mejor ahora para que la pelea siga cerrada y pueda recuperarlo. Pero sí, se siente un poco extraño. Puedes hacer un torneo increíble y aun así ver cómo te arrebatan el número 1. Está bien, así es el deporte. Todo el mundo persigue a todo el mundo, y lo más importante son los pequeños detalles que te hacen mejor”.
Con estos resultados, Sabalenka se convirtió en la primera jugadora en alcanzar ocho finales consecutivas de Grand Slams en superficies rápidas, abarcando los Open de Australia y Estados Unidos, logro que la coloca por delante de leyendas como Steffi Graf, Martina Hingis y Novak Djokovic. A este punto, acumula cuatro triunfos de las siete finales disputadas, en Melbourne 2023 y 2024, y las dos últimas ediciones en la Gran Manzana.