El alemán Alexander Zverev logró vencer en un duelo de cuatro sets al checo Jakub Mensik y se clasificó para la final de Roland Garros. Ocupando la tercera plaza del ranking mundial, el tenista germano quedó a un triunfo de conquistar su primer Grand Slam al imponerse por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 tras disputarse durante tres horas de juego. Su rival en la definición será el italiano Flavio Cobolli, quien accedió a esa instancia después de que su rival y compatriota Matteo Arnaldi no se presentara a disputar el encuentro por una “enfermedad viral”.
“¡Mi entrenador [es su padre, que se llama igual que él] no me ha dicho nada en 25 años!”, respondió ante la consulta sobre si tiene o no dificultades para concentrarse durante los partidos. Y añadió, entre risas: «A veces desearía que me dijera algo. La atmósfera aquí siempre es genial. Es un evento histórico. El ambiente es espectacular. Simplemente, disfruto de jugar en esta maravillosa pista. Cualquier cosa puede pasar, en cualquier momento».
Así fue el partido
Zverev se llevó el primer set por 7-5, tras cerca de una hora de juego. Aprovechó la única oportunidad de quiebre que tuvo hacia el final del parcial y abortó tres oportunidades de rotura de servicio. En los dos últimos games, el N° 3 del mundo sacó provecho de su saque y de sus segundos saques. Mensik, por su parte, jugó de forma muy contenida en ese set y parece no soltarse del todo, pero la idea del checo era dificultarle a su rival la posibilidad de obtener su primer título de Grand Slam. En cuanto a las estadísticas, el germano tuvo la misma cantidad de golpes ganadores que errores no forzados: 14; mientras que Mensik cometió un poco más (16).
El alemán empezó a imponer su dominio: se llevó el segundo set por 6-2 tras media hora de juego y se acercó a la final, que también persiguirán los italianos Flavio Cobolli y Matteo Arnaldi en la segunda semifinal. El segundo preclasificado redujo al mínimo sus errores no forzados —apenas 4— y aprovechó dos de tres posibilidades de quiebre, además de sumar 27 puntos ganados en total. Así condicionó al checo, que bajó su rendimiento y sumó 8 errores no forzados. A Mensik le quedaba entonces una sola oportunidad para sostenerse en el partido.
Mensik se recuperó en el tercer set y extrajo rendimiento del único break point concretado en el sexto juego. Se colocó 4-2 arriba, luego 5-3 y definió la historia con su drop-shot característico, tras dos horas y cuarto de juego. El checo nunca flaqueó con su servicio, intentó hacer correr a su rival y apenas regaló puntos por errores no forzados (sólo cuatro frente a 11 del alemán). Estaba obligado a ganar ese parcial para permanecer en el choque. Y lo hizo. La semifinal, entonces, se fue al cuarto set. Mensik buscaba la gloria y romper la historia: apenas había ganado un partido a cinco sets tras perder los dos primeros a lo largo de su carrera (2024). La tendencia se mantendría…
En el segundo game del cuarto set, Mensik casi se quebró a sí mismo: un revés terminó por irse largo y Zverev—que en ese momento había llegado a 4/5 break points concretados— se adelantó 2-0. Con 0-3 y 30-40, el checo inventó una volea tremenda para seguir en el partido. Fue a un cuarto de deuce y libró la red con una volea cruzada. Estaba 1-3, obligado a recuperar un break. En el primer punto del cuarto game, la mala suerte pareció pender del lado del alemán, que no pudo cerrar en la red ante su rival tendido. Aun así, Zverev se mantuvo alerta y se situó 5-2, y, por más que Mensik empujara, el alemán terminó resolviendo la historia a su favor con su saque.
La edición 2026 de Roland Garros será la cuarta final de Grand Slam para el alemán, quien todavía no ha logrado levantar el trofeo. En su historial, ha enfrentado a tres verdugos diferentes: Dominic Thiem (US Open 2020), Carlos Alcaraz (Roland Garros 2024) y Jannik Sinner (Australian Open 2025). También será italiano su oponente del domingo: Flavio Cobolli, quien llegará más descansado porque ni siquiera salió a jugar frente a Matteo Arnaldi, obligado a retirarse por una “enfermedad viral”.