Racing Club y Caracas: la Academia no mejora y se mantiene al borde de fracasos insospechados al inicio de la temporada

10 mayo, 2026

Racing sembró temor al demostrar que podría ir a peor en cada encuentro. Su rendimiento es cada vez más negativo y pone en jaque sus aspiraciones, tanto a nivel local como internacional. Con fallos en múltiples planos, dentro y fuera del terreno de juego, agravó su crisis en Venezuela, donde empató 1-1 con el débil Caracas, en la tercera fecha de la Copa Sudamericana, y continúa fuera de las posiciones de clasificación.

La Academia, que volvió a desperdiciar un penal (Frankarlos Benítez atajó el tiro a Gabriel Rojas, que retornaba de una contractura), no sostuvo la ventaja obtenida gracias al tanto del juvenil Tomás Pérez y dejó pasar señales alarmantes al adversario, reflejadas en la anotación de Jesús Yendis que igualó el marcador poco después del inicio de la segunda mitad.

“Esto es una mierda para nosotros. Marcamos el 1-0, entramos dormidos al segundo tiempo y nos empataron. Así no alcanza, tenemos que esforzarnos más. El domingo tenemos una final, hay que ganar, ganar y ganar. Debemos rompernos el o… para darle una alegría a la gente, no alcanza con esto”. Baltasar Rodríguez, apenas concluido otro encuentro que dejó al desnudo los múltiples problemas que padece Racing, hizo una dura autocrítica sobre la situación del club.

Caracas, que ocupa la décima posición en la floja liga venezolana de 14 equipos y cuenta con un entrenador interino, se convirtió en un escollo para el que el equipo de Costas no encontró la llave. Después de los insultos a la comisión directiva que encabeza Diego Milito, en el empate frente a Barracas Central, en Avellaneda, la Academia necesitaba imponerse en tierras bolivarianas con urgencia.

La victoria era urgente por dos motivos: para recobrar el segundo lugar del Grupo E de la Copa Sudamericana y, tal vez más importante, para cambiar la imagen (y también la energía) de cara al duelo frente a Huracán, contra el que este domingo definirá si continúa o no en el Apertura 2026. Sin embargo, tanto el rendimiento como el resultado fueron pésimos y agravan el clima negativo que ya envuelve a la mitad celeste y blanca de Avellaneda desde hace tiempo.

Lo más destacado del Caracas 1 – Racing 1

Con las ausencias de Adrián Martínez y Santiago Sosa, por una lesión en la rodilla y una sobrecarga muscular, respectivamente, pero con el regreso de Gabriel Rojas, recuperado de un desgarro, Costas optó por una mezcla entre titulares y relevos. Pero el problema es más profundo: Racing juega cada vez peor, independientemente de los nombres. Tiene la pelota y no sabe convertirla en ocasiones claras para sus atacantes. Su posesión se transforma en una posesión inofensiva. Y, para complicarlo aún más, sus retrocesos invitan a cualquier rival a soñar con anotar.

La renovación del plantel, también, ha mostrado pérdidas en su rendimiento. Así, la Academia transita un círculo vicioso: carece de piezas nuevas para renovar el cancionero y volver a gritar victoria, y las nuevas incorporaciones además no logran afianzarse con fluidez.

Tomás Conechny, que suele jugar como delantero, aporta poco a la fase ofensiva. No es quien desequilibre ni asista, y su cuota de goles es baja. Paradójicamente, sobresale más por su salto que por otros atributos. Lejos de ser el único responsable de este momento, su caso ilustra la escasa incidencia positiva de varios refuerzos. Duván Vergara, que en su paso dejó algunos goles de muy buena factura como visitante, se diluye en varias de sus acciones.

Damián Pizarro, el 9 que llegó para suplir a Maravilla, inició el choque ante Caracas desde el banco, sustituyendo a un joven que comenzó el año en Reserva. Al entrar, a once minutos del final y en un tramo en el que Costas manejaba distintas variantes como si pulsara todos los botones de un control remoto que no da respuestas, tuvo una ocasión y golpeó la pelota en el pecho del arquero. Ignacio Rodríguez, que había ingresado antes que él, volvió a dejar un rendimiento sin virtudes para destacar.

Ezequiel Cannavo, hasta ahora el refuerzo que más réditos le ha dado al equipo, hoy descansó. Y Gastón Martirena, su remplazo, confirmó lo lejos que está su versión actual de la de los tiempos dorados. Él y Nazareno Colombo quedaron expuestos, antes del minuto del segundo tiempo, por la pasividad con la que permitieron el avance de Jesús Yendis, cuyo slalom terminó con un toque a la red ante la salida de Cambeses. “Cada error que cometemos lo pagamos carísimo. Esto nos pasa en muchísimos partidos. No nos vamos conformes porque fuimos a buscar los tres puntos”, declaró Gustavo Costas.

Para completar un panorama aún más desolador, Racing falla incluso en las situaciones más claras con sus mejores hombres. Rojas, con un remate anunciado, sin potencia y a media altura que fue detenido por el arquero, desperdició un penal cuando el encuentro estaba empatado. Sobre el desenlace, a pesar de la intención de ir hacia delante ante un rival muy débil, la Academia estuvo a punto de perder el partido.

El domingo, en un marco de creciente desilusión y nerviosismo, la consigna será única: ganar o ganar. Si no lo logra, Racing podría agravar aún más los problemas de un ciclo que está al borde de fracasos impensados al inicio de la temporada.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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