Julián Álvarez nunca abandona a su equipo cuando queda con un hombre menos; ese vacío que suele dejar un jugador, aunque esté presente en el campo, parece ausente por su nula aportación. La Araña personifica precisamente lo contrario: compromiso, determinación y un liderazgo claro. Se coloca al frente sin demagogias. Es justamente lo que necesita el Atlético de Madrid, en una fase de la temporada en la que las dudas y la inseguridad encarecen la consecución de los objetivos.
Lo único que sacó al cordobés fue el dolor a raíz de dos contactos duros con los oponentes. A los 15 minutos del segundo tiempo, Declan Rice le pegó con fuerza en la tibia derecha; quedó inmóvil durante varios segundos. Quince minutos más tarde, en un duelo con Eze, se le ha ido a enganchar el tobillo izquierdo. Resistió unos minutos más, pero no pudo continuar. Fue cambiado y salió caminando por su propio pie. “Julián me dijo que tenía un golpe y pidió irse. Le harán pruebas, esperamos que sea lo menos posible (la lesión). Conociéndolo, el martes [la revancha] va a estar, estoy seguro”, comentó Diego Simeone poco después del pitido final.
Julián solicita el cambio
La salida de Julián, a los 32 minutos de la segunda mitad, condicionó el desarrollo. El Atlético quedó sin el hombre que imponía presencia ofensiva en el pico de su rendimiento y Arsenal tomó fuerza, se produjo un giro anímico. Atlético se encontró desamparado sin su mejor jugador y su rival obtuvo el impulso que le faltaba.
Álvarez representó el espíritu y la determinación en la primera semifinal de la Champions League disputada en el estadio Metropolitano. Fue 1-1 ante Arsenal, en un empate con dos penales (uno convertido por el ex-River), uno sancionado a instancia del VAR (mano de Declan Rice no advertida por el árbitro Danny Makkelie) y otro que habría merecido la intervención de la tecnología, ya que la embestida desde atrás de Hancko sobre Gyökeres fue mínima, a primera vista insuficiente para derribar al sueco, que luego convirtió el penal que pasó por debajo del cuerpo del reaparecido Jan Oblak en lugar de Juan Musso, de meritorio desempeño en los cuartos de final frente a Barcelona. Hubo un tercer penal, sancionado por el árbitro y luego anulado por el VAR tras un leve pisotón de Hancko a Eze.
Álvarez llegó a los 10 goles (tres penales) en esta Champions y ya es el máximo goleador del Atlético en una edición, por delante de los ocho de Diego Costa en la temporada 2013/14. La producción del cordobés fue abarcadora: retrocedió para organizar la jugada y se lanzó al área en busca de remates. Apenas empezado el partido ya había encarado y se fabricó el espacio para un disparo que Rice desvió a las puertas del área. Sus movimientos mostraban cambios de ritmo y profundidad, justo lo que faltaba en un primer tiempo demasiado estático. La respuesta de Arsenal llegaba por la banda derecha, donde el zurdo Noni Madueke desestabilizaba a Ruggeri y ponía en apuros la defensa de Oblak.
Lo más destacado de Atlético de Madrid 1 – Arsenal 1
Julián no cesaba de girar entre la férrea defensa inglesa. Entre tres zagueros filtró un remate que despejó Raya; otro intento chocó con dos oponentes; un cabezazo se perdió por encima del larguero. Era el jugador del Atlético con mayor participación y una acción lo llevó hasta su área, donde dio un cabezazo hacia atrás que no encontró a un compañero, sino a Zubimendi, que inició una pared con Odegaard y el choque de Hancko sobre Gyökeres en el penal.
Cualquier otro podría haber decaído anímicamente tras el fallo que fue el punto de partida del gol de Arsenal, pero una de las virtudes de Julián es su fortaleza mental. En lugar de quedarse estancado en lo sucedido, se centra en la reacción. Otra faceta en la que evolucionó es en la ejecución de golpes libres; un tiro curvado rozó un ángulo superior.
Llegó el penal para el Atlético y el portero Raya escuchó varios consejos de un miembro del cuerpo técnico de Arsenal, insuficientes para anticipar el derechazo cruzado de Julián. El Atlético se encontró en condiciones de lograr la victoria y el partido se volvió áspero, con afectaciones para el propio Álvarez.
En cuanto al desarrollo general, al inicio primó la cautela, o tal vez el miedo escénico de enfrentarse a un choque tan trascendente en un momento de la campaña en el que ambos llegan golpeteados. Para el Atlético, la derrota en la final de la Copa del Rey supuso un golpe emocional que llevó al Cholo Simeone a reforzar las charlas en los entrenamientos para levantar al vestuario. Su equipo era favorito frente a la Real Sociedad y, antes del minuto, ya caía en la definición por penales.
A Arsenal también se le deshilacharon las convicciones en las últimas semanas. Dejó de ser el equipo dominante que fue líder indiscutible de la Champions con un pleno de ocho victorias, y que llegó a sacar ocho puntos de ventaja como líder de la Premier League. Eran candidatos a cuatro títulos en la temporada y la eliminación en la FA Cup y la derrota en la final de la Carabao Cup frente al Manchester City los dejó con dudas y una versión futbolística más conservadora.
En definitiva, son dos conjuntos que actualmente están a algunos peldaños por debajo del potencial que desplegaron PSG y Bayern Munich en el sorprendente 5-4 del martes. Atlético y Arsenal definirán la eliminatoria la próxima semana, en el Emirates Stadium, donde en la fase de grupos el equipo de Mikel Arteta goleó 4-0, con cuatro tantos en 14 minutos. Eran otros tiempos; hoy se encuentran más parejos y también menos desahogados. Por ello, el Atlético necesita de Julián más que nunca.