En Córdoba no se percibe ninguna señal de este encuentro. Todo el color celeste y blanco que adorna su arquitectura, una fascinante mezcla de influencia colonial y modernidad, está orientado al Mundial. Ni el entrenamiento abierto al público del sábado ni el captain’s run de este viernes se vivieron con la euforia del año pasado. En aquella ocasión, los Pumas saldaban una deuda de once años y regresaban a jugar aquí. Impulsados por el atractivo de los All Blacks, 57.000 aficionados llenaron el Kempes. Esta vez, en medio de la ola polar que recorre la región mediterránea (“nevó en las altas cumbres” es el comentario inicial de todos los taxistas), es el conjunto argentino el que debe encender la llama.
Hasta la noche del viernes aún quedaba un remanente significativo de plateas y no le resultará sencillo a la organización cubrir las 45.000 localidades disponibles. La realidad se revelará al momento del silbato inicial. A las 16 de este sábado, los Pumas abrirán la temporada enfrentándose a Escocia, un choque que representa el debut albiceleste en el Nations Championship, el nuevo certamen que sustituye las ventanas internacionales de julio y noviembre.
Existen pocos rivales que, tanto en la actualidad como en la historia, sean tan parejos para Argentina como Escocia. Dirigido desde hace nueve años por Gregor Townsend, el Cardo presenta un pack sólido, pero no entre los más potentes físicamente, acompañado de backs de buen manejo que buscan protagonismo importante. Según la evolución del rugby en los últimos años, cabe esperar un choque atractivo, con propuestas arriesgadas por parte de ambos y muchos puntos en el marcador.
Como ocurre cada julio, los Pumas parten con una desventaja: este será su primer partido en ocho meses. El entrenador Felipe Contepomi admitió la incomodidad, pero subrayó que durante la semana realizaron buenos entrenamientos y percibió a los jugadores conectados. “Es el mayor desafío”, señaló al referirse a competir tras tanto tiempo. Escocia, en cambio, ya pasó por el Seis Naciones (derrotó a Francia e Inglaterra) y la semana previa realizó una concentración en Madrid.
En la memoria de ambos equipos persiste el recuerdo del último enfrentamiento. En noviembre, los Pumas se dieron vuelta un 21-0 en contra para imponerse 33-24 en Murrayfield. “Hablamos de ese partido durante la semana”, reconoció Townsend. “Fue doloroso, pero nos recuperamos. Tuvimos numerosas reuniones y todos estamos alineados con lo que queremos. Tenemos un gran respeto por Argentina. Les ha ganado a todos los rivales, es constante y jugará ante un público muy fanático del rugby que se hace sentir”.
Será interesante volver a ver a Tomás Albornoz, que por distintas lesiones tuvo poca participación la pasada temporada con la celeste y blanca. Esta campaña se trasladó al Toulon, de Francia, y respondió a las expectativas. Con Santiago Carreras en el puesto de zaguero forma una dupla letal.
Escocia no contará con su apertura Finn Russell, que llegó a la Argentina pero quedó fuera tras un mes y medio de inactividad por una lesión. Tampoco estarán presentes otras figuras, como Huw Jones, Darcy Graham y Duan van der Merwe. Aun así, se trata de un equipo con experiencia.
Entre los Pumas también hay varios lesionados, pero a la vez disponen de recambio a la altura. No están por distintos motivos Marcos Kremer, Juan Cruz Mallía, Santiago Chocobares, Justo Piccardo, Juan Martín González, Pedro Rubiolo ni Joel Sclavi, y aun así la formación no puede ser considerada alternativa. El único jugador casi totalmente carente de experiencia en la selección nacional es el centro cordobés Faustino Sánchez Valarolo, que tiene un solo test match en su haber, el de Uruguay en julio pasado. En el banco reaparecerá Joaquín Moro, ausente desde ese mes, tras una gran temporada en Leicester Tigers.
“Tenemos un objetivo claro, que es mejorar partido por partido, elevar al equipo respecto a donde lo dejamos la semana anterior”, repitió con insistencia Contepomi. “Podemos tener resultados positivos y negativos, pero nos medimos según si cumplimos lo que dijimos íbamos a hacer. Reiniciar después de tanto tiempo trae toda esa expectativa y esa ilusión. Ojalá todo lo que entrenamos sea llevado a la cancha”.
Empieza el año, empieza una nueva competencia para los Pumas. Enfrente, un adversario tan exigente como conocido. Esta vez, el calor tendrá que salir de la cancha.