Djokovic se impone en Wimbledon tras un duro duelo y remata con una jugada que hizo ponerse de pie a la afición

8 julio, 2026

LONDRES, enviado especial.– Novak Djokovic volvió a triunfar en Wimbledon, aunque esta vez no lo hizo con la facilidad habitual de su espíritu competitivo, sino con la maestría que mostró en la jugada decisiva: el serbio se lanzó en palomita para alcanzar una volea de Arthur Rinderknech, que también se había lanzado al césped para contener la pelota. El punto terminó, ambos quedaron tendidos en el césped y el público estalló. Así, con el cuerpo sobre el césped, Djokovic selló una victoria trabajada por 7-5, 6-4, 1-6 y 7-6 (4), para avanzar a la siguiente ronda.

Rinderknech (de 1,96 metros y un saque poderoso), que durante buena parte del partido jugó con decisión y nunca se rindió, llegó obligado a la red. Djokovic respondió con la elasticidad que lo caracteriza, lanzándose hacia adelante para jugar el último punto con todo su cuerpo. El francés también quedó en el suelo. Fue, sin duda, el cierre más destacado del encuentro.

El GOAT reconoció que el encuentro ante Arthur Rinderknech lo sacó de su zona de comodidad. “Fue realmente difícil devolver hoy porque él estaba sirviendo lugares extremadamente bien, especialmente en el tercero y en el cuarto. No me dio mucho ritmo. Estaba mezclando las velocidades”, explicó el serbio, que admitió haber jugado con tensión: “Había mucha tensión, muchos nervios en la cancha. Fue difícil jugar”.

Djokovic había iniciado el encuentro con el control habitual de la escena. Sin jugar necesariamente su tenis más deslumbrante, gestionó mejor los momentos cruciales del primer set y lo cerró por 7-5. En el segundo, volvió a imponer su jerarquía en los puntos de mayor presión y tomó una ventaja de dos sets con el 6-4. Hasta ahí, el desarrollo parecía encaminado hacia otra victoria sólida del serbio en el All England Club, una más en su dilatada historia sobre el césped londinense.


Djokovic igualó a Roger Federer con 105 victorias en el single caballeros de Wimbledon


Pero Rinderknech cambió el tono del choque en el tercer set. El francés soltó el brazo, dio más profundidad a sus golpes y aprovechó un bajón pronunciado de Djokovic para exigir el marcador. El serbio perdió precisión, se mostró incómodo y cedió el parcial por un contundente 6-1. Incluso llegó a golpearse el cuádriceps de su pierna izquierda buscando reactivar la movilidad. Hasta le pidió al público que lo alentara más agitando los brazos.

Había mucha tensión, muchos nervios en la cancha. Fue difícil jugar

El cuarto set fue el verdadero latido del encuentro. Djokovic recuperó la estabilidad, pero Rinderknech sostuvo la presión con valor. El francés no se quedó conforme con haber ganado un set: siguió atacando, defendió con convicción sus juegos de saque y obligó al serbio a cerrar el choque en el tie-break. Allí, Djokovic volvió a exhibir su sello característico: el ace oportuno y la presión constante sobre la rivalidad.

El instante decisivo llegó en el tie-break del cuarto set, donde volvió a mostrar precisión y dominio con su servicio. “En el tie-break hallé mi mejor saque, lo que ayudó mucho. Después aseguré unos puntos importantes para vencer”, aseguró. Para Djokovic, la clave fue silenciar el ruido emocional de la definición: “Es realmente concentrarse en el momento presente y en lo que puedes controlar”.

Nole elogió la variedad del francés, a quien describió como un rival difícil de leer. “No hay muchos jugadores que se sientan tan cómodos jugando igual de bien dentro de la cancha, en la red y también detrás de la línea de base”, afirmó. Y añadió: “Es bastante intimidante cuando te encuentras con alguien tan alto, que saca con potencia y sube a la red. Trata de quitarte tiempo en tus tiros. Trata de sacarte de tu zona de comodidad”.

Djokovic está en su prime, como dicen las nuevas generaciones, porque a los 39 años sigue demostrando que su capacidad competitiva permanece intacta y que el sueño de conquistar su 25.º Grand Slam está mucho más cercano.

Roger, Nole y el reto de la victoria 106

“Propongo un duelo entre Roger y yo por la victoria 106”, bromeó Djokovic tras la entrevista posterior al partido, después de lograr 105 triunfos en Wimbledon y de igualar la marca del single masculino de Roger Federer en el All England Club. “Detengámonos aquí y llamemos a Roger para que venga”, añadió, con una sonrisa, tras la victoria.

“Poder hacer historia en este deporte es un enorme honor y un privilegio. Particularmente aquí, que siempre fue el torneo de mis sueños de infancia”, dijo Djokovic sobre la marca alcanzada. Y añadió enseguida: “No estoy pensando en si serán 105 o 106. Solo estoy pensando en ganar el partido de ese día”.

El serbio respondió con ironía cuando le recordaron que Martina Navratilova todavía tiene 120 triunfos en Wimbledon. “Bueno, estoy seguro de que cuando alcance a Martina, aparecerá alguien más que haya logrado más”, respondió entre risas. Y completó: “Siempre hay alguien ahí arriba”.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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