Triunfar en el rugby moderno: concentración e intensidad, tácticas para imponerse

12 julio, 2026

Córdoba.— El rugby ha tomado una dinámica en la que triunfa no quien posee mayor talento, sino quien saca mayor provecho de sus momentos y neutraliza los del adversario. Hace tiempo que la creatividad quedó subordinada a la potencia física. Hoy, además, la táctica se convirtió en un complemento de la atención. A excepción de Sudáfrica, no hay mucho margen para innovar. En la elite de los diez u once mejores equipos, todos siguen un libreto parecido, hay quienes arriesgan más, otros son más conservadores y algunos muestran un equilibrio entre ambos. Siempre sustentado en la dominación física. Cuando las fuerzas se igualan, la diferencia la marca la capacidad de atenerse fielmente a un libreto predefinido.

El sábado frente a Escocia, los Pumas cometen apenas ocho infracciones y mostraron una efectividad de tackle del 89%. En los lanzamientos de línea lograron el 100% de las posesiones propias. Aun así, recibieron siete ensayos en contra y se vieron abajo por 23 puntos. Los dos ensayos al cierre subrayan la intermitencia de su rendimiento y desmienten cualquier idea de falta de actitud. Hubo instantes en los que pudieron imponer su juego, tanto en ataque como en defensa, pero predominó un largo tramo de desconexión que dejó al equipo fuera de sintonía.

En la primera jornada del Nations Championship se registró un promedio de 63,5 puntos y nueve ensayos por partido. El aporte de los Pumas fue el más alto, con 85 puntos y 12 ensayos, mientras que Japón 27– Italia 10 fue el encuentro con menos anotación (cuatro ensayos). Sudáfrica logró la victoria más contundente al vencer 45-21 a Inglaterra en el partido de la fecha (superando, en ese aspecto, el triunfo de los All Blacks frente a Francia, dada la cantidad de bajas de Les Bleus). Y aún perdura en la memoria de los aficionados al rugby la victoria de Escocia 50-40 sobre Francia en el reciente Seis Naciones.

Más allá del debate sobre si este statu quo hace al rugby más atractivo o le resta parte de su esencia, lo cierto es que hay que adaptarse. Si la ruta directa al ensayo pasa por el line-out, el maul y el juego de pick-and-go, la premisa debe ser evitar infracciones innecesarias y, después, sostener una defensa sólida. Aunque lo primero se cumplió en la mayoría del partido, las estadísticas muestran que fueron los momentos de desconcierto los que permitieron infracciones no forzadas que terminaron por decidir el encuentro, principalmente entre los 10 y 30 minutos del segundo tiempo. Aunque la estadística indique que el scrum propio fue efectivo, enfrentándose al rival costó dos penales de alto valor. La defensa en el maul tampoco funcionó y allí llegaron dos ensayos por esa vía. Otro periodo de descentración se produjo al cierre de la primera mitad, aunque allí se dio la única recuperación in extremis de los Pumas en todo el partido.

“Nosotros sabíamos antes del partido que Escocia es uno de los equipos que más juego propone y que iba a ser un desafío enorme para nuestra defensa”, reconoció el entrenador Felipe Contepomi tras el duelo. “Tenemos que ir mejorando mucho, porque 40 puntos es bastante. Hay quiebres que creo que se podrían haber evitado con un poquito más de trabajo y de detalle en ciertos aspectos defensivos. Hoy Escocia manejó mejor las formaciones fijas, especialmente cuando entró en nuestras 22 yardas nos hizo mucho daño.”

Otro aspecto central para marcar diferencias en el rugby actual, hiperestructurado, es gestionar el caos. Un ítem en el que los argentinos se habían vuelto especialistas en los últimos dos años, esta vez lo sufrieron en carne propia. El try de Cummings es una clara muestra: los Pumas recuperan una pelota en el contacto pero la vuelven a perder inmediatamente y la contra de Escocia fue letal. Otra forma de romper con las estructuras es con el juego aéreo. Los visitantes lo ejecutaron con maestría, recuperando un porcentaje altísimo de cargas propias, no sólo consiguiendo posesión y territorio sino también desorden y desequilibrio.

“Coincido en que perdimos la batalla aérea”, aceptó Contepomi. “No es que no la trabajamos; el año pasado había sido un fuerte nuestro. Por ahí ellos hicieron mucho hincapié en eso y sacaron su rédito. Si el problema fuese actitudinal, el equipo bajaba la persiana en el minuto 60 y no recibíamos 40 puntos, recibíamos 100. Sin embargo, se siguió luchando hasta el final.”

La actitud, ciertamente, no es en este caso algo que deba preocupar, pero sí algo a corregir de inmediato. Se espera una reacción para el partido del sábado ante Gales en ese sentido. Suele ocurrírsele seguido a este equipo. Luego de un partido en el que quedan en deuda en materia de entrega, reaccionan con una actuación aplastante. Después de comenzar dormidos ante Francia B en Mendoza en 2023 (derrota 28-13), fueron feroces en la revancha en Vélez. Una semana después de caer malamente ante los All Blacks el año pasado aquí (41-24) los vencieron por primera vez en la historia como locales, también en el Amalfitani. Tras la paliza propinada por los Springboks en septiembre (67-30), cerca estuvieron de dar el golpe siete días más tarde en Twickenham ante los bicampeones del mundo (29-27).

“No nos pueden volver a pasar esas cosas”, dijo recientemente Pablo Matera respecto de aquella caída en Durban, la peor del ciclo en función del rendimiento y las expectativas. Lo que ocurrió el sábado no se acerca a ese nivel de batería baja. Antes bien, fueron lapsos de desconcentración, mucho más largos de lo deseable (la segunda mitad del primer tiempo y entre los 10 y 30 del segundo), donde el equipo no tuvo la intensidad ni la atención que exige un rival como Escocia, que jugó un gran partido.

La falta de trabajo para un equipo que no actuaba en conjunto desde hace siete meses es un factor considerable, pero ya no correrá para el próximo compromiso. Gales será el rival, un equipo al que se venció por 52-28 en noviembre y, como los escoceses, querrá revancha. Llega más armado que entonces, con algunas victorias a cuestas (ante Italia en el Seis Naciones y ante Fiji este sábado), pero no deja de estar un escalón por debajo de los Pumas. Tendrán que ratificar esa presunción adentro de la cancha.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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