Se vislumbraron destellos de lucidez y protagonistas destacados que permitieron sostener el compromiso ante un rival de menor jerarquía. La victoria de los Pumas por 35-21 frente a Gales en la segunda jornada del Nations Championship dejó una lectura ambigua: dominio con autoridad, en la que los argentinos no pasaron sustos, y a la vez aparecieron errores que limitan la plena exhibición de su arsenal ofensivo.
Hubo avances respecto a la semana anterior. En ataque se ejecutaron algunas acciones positivas, pero aún queda mucho por optimizar. Sabemos que se aproxima Inglaterra, un rival de gran dureza
“Hubo respecto a la semana pasada, hubo mejoras. En ataque hicimos algunas cosas buenas, pero todavía tenemos mucho por mejorar. Sabemos que viene Inglaterra, que es un equipo muy duro”, señaló Felipe Contepomi en diálogo con ESPN. “Hubo más urgencia en el juego y se notó mejor cohesión en el ataque, y cuando tuvimos pelotas rápidas, generamos fases de juego. Hay varias cosas por mejorar. Queremos ser más eficientes en los últimos metros y vamos a seguir ocupándonos”, agregó unos minutos más tarde, en la conferencia de prensa.
Hay una faceta en la que los Pumas sufrieron en sus dos primeros compromisos de 2026, contra Escocia y Gales: la limpieza de los rucks fue ineficaz y en gran medida no tomaron vuelo por ese motivo. Los Pumas son un equipo de desplazamientos veloces y de intensidad: sin rucks rápidos, les cuesta tomar mal parada a la defensa contraria y necesitan el doble de esfuerzos para doblegar a sus rivales. “Tenemos que mejorar el ruck ofensivo: nos enlentecen mucho la pelota y nuestro juego está basado en la pelota rápida. Es muy difícil hacer nuestro juego si no tenemos esa pelota rápida”, explicó el entrenador.
Escocia recuperó nueve balones en Córdoba y Gales totalizó ocho en un Estadio San Juan del Bicentenario semivacío en las tribunas, sobre todo detrás de las haches. Sobre los 112 rucks jugados en ataque, en apenas 56% del total los argentinos sacaron la pelota en menos de tres segundos, la cifra que la mayoría de los analistas considera óptima para jugar a un ritmo alto. Con la salida de Gonzalo García y el ingreso de Simón Benítez Cruz, Argentina perdió algo de dinámica y chispa en una mitad final chata.
“El segundo tiempo fue parecido en cuanto a posesión y territorio, pero cuando nosotros ingresamos a los 22 metros no anotamos puntos. Marcamos un solo try, pero tuvimos oportunidades: una o dos nos frenaron en la línea y alguno que otro error que nos impidió tener más ventaja. Semana a semana, cuando pasamos más tiempo juntos, todo tiende a mejorar, porque uno empieza a tener más conexión. Para el sábado que viene hay que mejorar”, puntualizó el mellizo Contepomi, tras su partido nímero 26 al mando de los Pumas. En siete de las doce ocasiones en que Argentina ingresó en la zona de 22 de Gales, volvió sin puntos.
Además, el entrenador analizó el desempeño en las formaciones fijas, que aún no termina de aportar seguridad ni firmeza. “Ellos vinieron a buscarnos en el scrum, pero no sacaron tanta ventaja. El penal que nos cobraron… prefiero que lo cobren por ir a buscarlo. Es una interpretación 50-50 y el referí decidió eso. En el maul en defensa tenemos que mejorar, especialmente en las últimas instancias del campo de juego. Pero por momentos lo contrarrestamos bien. Sacamos alguna ventaja, pero no fuimos tan dominantes”, añadió.
Resumen compacto: Argentina 35 – Gales 21
Las entradas de Justo Piccardo y Marcos Kremer le dieron un nuevo grado de contundencia en el contacto para el equipo local. También se afianzó la figura de Joaquín Oviedo como la referencia de estas dos primeras jornadas del Nations Championship. Ensangrentado y con una venda, Julián Montoya volvió a protagonizar los 80 minutos: esta vez Ignacio Ruiz ingresó por la lesión de Franco Molina.
“El techo está muy lejos; tenemos que seguir trabajando. Uno puede atacar, pero si no es físico y no tiene una buena defensa, no es tan lindo. Primero, lo primero: line, maul, scrum y ruck; después, que se diviertan los de afuera. Ahora viene Inglaterra, así que hay que ir día a día”, resumió Montoya, el capitán, que llegará al último partido del mes con un desgaste enorme. Ciertamente, el próximo adversario demandará otra exigencia.