Sinner arrasó a Djokovic en una exhibición magistral que resalta el brillo del número 1 y la vigencia de una leyenda

15 julio, 2026

Uno se planta en la pista como una auténtica referencia en la cima del ranking. El otro disputa cada punto con el mismo temple y la entrega de una leyenda. Wimbledon aplaude de pie un derroche de tenis en hierba y deja clara una idea: no todo lo pasado fue mejor. Allí están Jannik Sinner, convertido en una máquina que gana —y que gusta— y Novak Djokovic, el mayor ganador de su tiempo, para constatarlo. No hay comparación posible: el italiano forja su propio ciclo, mientras que el serbio, con 24 grandes, juega como si no hubiera mañana.

Y se expresa con la mezcla de aspereza y esperanza de quien ve un futuro por delante. Al igual que Lionel Messi, nacido en 1987, llega a los 39 años. Un competidor de otra época, feroz y insaciable. “Me gustaría volver al menos una vez más”, confiesa.

Jannik Sinner, número uno del mundo y campeón de Wimbledon 2025, va por un segundo título en el certamen londinense tras derrotar este viernes a Novak Djokovic, quien no podrá superar las ocho coronas de Federer en la Catedral.

Djokovic, con la intención de sumar otro Wimbledon a su historial, no pudo igualar a Sinner, que se impuso con claridad por 6-4, 6-4 y 6-4. Hubo destellos de magia y golpes memorables, pero pocos giros de suspense. “¡Diez años atrás!”, le respondió Nole a un espectador en un momento en que le sugerían que ese era el punto decisivo. Esa reflexión, convertida en lamento, lo ensalza: casi a los cuarenta, solo hay muy pocos outsiders capaces de superarlo.

Para el resto, Djokovic es mucho más que un top ten digno.

El italiano, con 24 años, medirá fuerzas en la final de este domingo con el alemán Alexander Zverev, quien en la otra semifinal superó al británico Arthur Féry, 114º del mundo, por 7-6 (7-0), 6-2 y 6-4.

En todo momento, el romano llevó el control del espectáculo, aunque el serbio nunca abandonó la pelea. Ni siquiera cuando parecía imposible. Por eso —y por su carrera y porque ni piensa en el retiro— recibió una ovación difícil de olvidar.

“Esto es increíble. Significa muchísimo para mí poder disputar otra final aquí. Es el torneo más especial que tenemos”, comentó Sinner, más sobrio al hablar que en su juego. Una máquina de recursos que desmoraliza incluso al más grande.

El italiano llega a la definición de Wimbledon apenas un mes después de su sorprendente caída en la segunda ronda de Roland Garros. ¿Cómo olvidarlo? Juan Manuel Cerúndolo logró una victoria histórica frente al italiano y se metió en la tercera ronda en París. El argentino se impuso por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 al beneficiarse de los problemas físicos del gigante, de 1,91 m.

El porteño cortó un invicto de 30 partidos y firmó la primera derrota de un representante nacional frente a un número uno desde hace un siglo. La última vez había sido Juan Martín Del Potro ante Rafael Nadal en el US Open 2018.

Fue un episodio poco común. Sinner se llevó los dos primeros parciales y en el tercero iba 5-1. Enseguida mostró signos de agotamiento por un golpe de calor provocado por las altas temperaturas, con vómitos y deshidratación.

Djokovic, que ocupa ahora el octavo puesto del ranking mundial, no pudo sumar su 25.º título en un Grand Slam. El serbio lidera la lista de trofeos mayores, por delante de Rafael Nadal (22) y Federer (20).

“Lo que Novak sigue haciendo es increíble. Es una auténtica inspiración para las próximas generaciones”, afirmó Sinner tras la victoria.

Al borde de las cuatro décadas, pagó caro ante Sinner la enorme marcha de los cuartos de final contra el canadiense Félix Auger-Aliassime, al que venció en cinco largos sets. Necesitó 5 horas y 15 minutos.

El serbio abandona Wimbledon tras romper el récord de partidos ganados, con 107 triunfos, superando los 105 de Federer. “Fue una paliza de las de antes; no había mucho que hacer, iba siempre un paso tarde en cada golpe. Él estuvo por encima de mí, no fui lo suficientemente rápido, reactivo ni equilibrado para jugar contra él. No hay mucho más que decir”, reconoció.

En un tramo de la charla con la prensa, surgió un momento de tensión. Más allá del intercambio, quedó la sensación: le sigue doliendo perder como cuando era niño. Nole es claro: “Por supuesto que estoy decepcionado. Por supuesto que quería ganar Wimbledon. Esa es la razón por la que sigo empujando tan fuerte. Solo perdí ante un jugador mejor”.

Un especialista le señaló que lo veía mejor que el año anterior, cuando cayó en la misma instancia (6-4, 7-5 y 7-6) frente al implacable italiano.

—Eso es incorrecto.

—¿Sientes que puedes seguir y seguir?

—Acabo de decir que estás equivocado. No concuerdo. Siempre soy competitivo. Siempre doy lo mejor de mí en todas las circunstancias. A veces desde fuera parece más, otras menos. Pero solo yo sé por lo que atravieso y cuánto cuesta mantener este nivel.

La reflexión de Djokovic trasciende el tenis y, de alguna manera, funciona como inspiración para ciertos sectores de la juventud actual. “El año pasado llegué a cuatro semifinales de Grand Slam y este año final y una semifinal en tres grandes. Para el 99% de los jugadores sería un resultado magnífico, pero para mí es bueno, aunque no suficiente. Estoy bendecido y maldito a la vez por estar habituado al máximo nivel de resultados y logros”, sostiene.

Sinner aspira a conquistar su quinto Grand Slam, tras ganar dos veces el Abierto de Australia (2024 y 2025), una en Wimbledon (2025) y otra en el US Open (2025). Hasta ahora, solo el polvo de ladrillo de Roland Garros se resiste al italiano, mientras Carlos Alcaraz observa desde casa.

Como era de esperar, Sinner se benefició en Roland Garros y Wimbledon de la ausencia por lesión de España, que se retiró de la muñeca derecha. Alcaraz, de 23 años, fue finalista en los tres Wimbledon previos: ganó en 2023 y 2024. Y en 2025 perdió ante Sinner.

El italiano disputará contra Zverev su séptima final de un Grand Slam: llega con un récord favorable de 9-1 en sus últimos enfrentamientos (10-4 en el global). “Siempre siento la presión de enfrentar a Novak. Me gusta porque es la razón de entrenar, para asumir este tipo de retos. En los Grand Slams es completamente distinto enfrentarte a él que en otros torneos; es increíble ver que mantiene ese nivel. Vi el partido contra Félix, fue espectacular; es una verdadera inspiración para todos nosotros y para la nueva generación. Tener el honor de jugar contra él y sentir esa presión solo puede ayudarme a crecer”, afirmó el italiano. Convencido, como todos, de que Djokovic todavía no va a retirar la raqueta.

Conserva la impronta de campeón, aunque su último gran título fuera el US Open 2023. “Cuando estoy sano siento que todavía puedo competir con un top-5 y rendir al máximo. Sigo disfrutando de esta vida y del desafío de enfrentar a los mejores”, avisa, como para dejarlo escrito.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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