Para Thiago Tirante, aquel sábado quedó grabado en su memoria. Venía de un estreno agotador, decidido en tres tie-breaks frente al británico Jan Choinski, y tras aquel triunfo cayó rendido sobre la pista de cemento del Masters 1000 de Cincinnati. Esa conquista le abrió las puertas a un duelo muy especial en la segunda ronda: nada menos que ante el serbio Novak Djokovic, quinto en el ranking mundial y el más laureado en la historia de los Grand Slams (con 24 trofeos).
Cuando cedió el primer set por 6-2, Tirante no se dejó vencer: sabía que era posible, que no sería sencillo sorprender a un jugador de la experiencia del serbio, a pesar de sus 39 años. Tirante continuó buscando su estilo de juego: saque punzante y derecha agresiva, de esas que dañan al rival en cuanto surge la oportunidad.
Simultáneamente, Nole mostró cierta incomodidad debido a la alta temperatura y la humedad. No se siente cómodo en esas condiciones, y la superficie también exigía más, elevando las marcas. Al final, Tirante se llevó el segundo set por 6-4 y luego selló la victoria aprovechando un quiebre en el noveno juego del tercer parcial, concluyendo con otro 6-4 para completar un triunfo que quedará grabado en su historia, tras 2h44m de juego.
Pero más allá del triunfo en sí, que curiosamente no celebró con la efusividad de su debut, ni siquiera gesticuló ni se tiró al suelo; parecía lógico dada la jerarquía del rival que había vencido. Djokovic, fiel a su estilo de competidor caballeroso, lo recibió en la red con una sonrisa y una palmada en el pecho. Sabía muy bien lo que aquel éxito representaba para Tirante.
Lo que sí, Djokovic no mencionó los “latigazos” que debió soportar en varios pasajes del encuentro. Sobre todo un remate que se viralizó rápidamente por su contundencia y capacidad de resolución, dejando sin reacción al serbio. Una derecha demoledora medida en 203 km/h. Casi como si fuera un tren bala…
Una exhibición de 203 km/h
Lo mismo ocurrió en otra secuencia del choque, tras un saque de Tirante. Dirigido al cuerpo, dejó sin movilidad a Djokovic, quien llegó a decir “muy rápido, hombre”. Justo él, que ha disputado duelos frente a grandes sacadores, entre ellos Roger Federer y Juan Martín del Potro. Pero estaba claro que el partido de Tirante estaba marcado por esas situaciones ineludibles ante el mejor campeón de los grandes torneos de la historia.
¿Qué sintió Tirante al enfrentarse a Nole? “Fue algo muy especial, mi primera vez midiendo fuerzas con Novak; nunca antes había entrenado con él. Y jugar en un torneo de esta magnitud, con la posibilidad de llevarme la victoria, me llena de alegría. Fue muy difícil al inicio manejar los nervios de competir en la pista central contra la leyenda del tenis, y creo que logré controlarlo bastante bien gracias a mi equipo, que me dio la confianza para seguir empujando en los momentos clave”.
Desde otra perspectiva
El argentino tuvo varias oportunidades para quebrar a Djokovic, pero no logró concretarlas. Aun así, mantuvo la estabilidad emocional. “Creo que la clave fue seguir creyendo en mí y en mi equipo, porque no convertí muchos puntos de quiebre y esa fue la clave: seguir intentándolo y creer en mí”.
“Muy rápido, hombre”
Dirigido por Miguel Pastura, Tirante percibe su progreso. No en vano, esta temporada ya había vencido a tres top 10: Ben Shelton, Taylor Fritz y ahora Djokovic. “Estamos haciendo un gran trabajo a nivel mental; me están ayudando mucho y creo que es la clave de lo que va de año. Poder escucharlos mejor entre punto y punto y siento que estoy haciendo las cosas bien”.
Por último, recordó a su familia. “Ahora, tras este bonito triunfo, pienso en mi familia y en mis amigos que me ven desde Argentina. Es algo muy especial para ellos”.
El obstáculo de Djokovic
Mostrando cierta molestia en el segundo set, afectado por el calor y la humedad, Djokovic expresó sus sensaciones. “Antes que nada, felicito a mi rival por la victoria. Para mí no fue un partido agradable, pero no es la primera vez ni será la última. Es lo que hay”.
En cuanto a su incomodidad durante el encuentro, aclaró: “Es un problema de salud que arrastro desde hace años. Me causa muchos problemas, especialmente cuando hay calor y mucha humedad. Sabía que estaría en desventaja por el clima, pero se sumaron los nervios y todo lo que rodea al partido. Eso empeoró la situación”.
Y dejó en el aire si volverá a Cincinnati: ¿será esta su última participación en este torneo? “En este momento parece que hay más probabilidades de que no regrese el año que viene a Cincinnati”. Ojalá lo haga, pero habrá que esperar a ver qué depara el futuro.