Jai Arrow encara su despedida del rugby de una manera inesperada: a sus 31 años, un abrupto diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) modificó el curso de su vida y fijó la fecha de su retirada de las canchas. Con el apoyo de su club, el reconocimiento de sus rivales y una resolución determinante de las autoridades de la liga australiana en la que compite South Sydney, pudo completar los 100 cotejos con su equipo.
Arrow, con una trayectoria prolífica y aún vigente, habiendo sido reconocido como el mejor del torneo la pasada temporada, estaba a apenas dos encuentros de alcanzar las 100 presencias en los Rabbitohs cuando recibió el diagnóstico. De inmediato supo que su continuidad en el deporte sería inviable. O casi.
Acumuló 178 partidos en la Nations Rugby League (NRL) antes de anunciar su retiro en mayo pasado, tras conocer la enfermedad. En apariencia, esa noticia parecía poner fin a su trayectoria, especialmente tras sus etapas previas en los Brisbane Broncos, los Gold Coast Titans y los Queensland Maroons. No obstante, la liga autorizó su regreso temporal para disputar dos partidos más y así cumplir el objetivo de arribar a las 100 presencias con la institución.
¿Cómo se dio todo? Jai se incorporó como jugador suplementario en las dos últimas jornadas de la campaña regular y de ese modo logró formalmente la meta esperada, en medio de un ambiente que conmovió a sus compañeros, a sus oponentes y a las más de 40.000 personas que colmaron el estadio en su última aparición con la equipación del equipo, que venció 50-20.
Con la presencia de Berina, su esposa desde que se conoció su enfermedad, y de su hija pequeña Ayla, Arrow salió al campo visiblemente emocionado, mientras se escuchaba en todo el estadio un coro de “You’ll never walk alone”, de Gerry and the Pacemakers, canción que también se popularizó como himno de los aficionados del Liverpool en Anfield. Esa melodía, que en español se traduce como “nunca caminarás solo”, acompañó también las imágenes en las tribunas. Las camisetas llevaban impresa una fecha grabada en la memoria de todos.
Sus excompañeros participaron del tributo con un emotivo pasillo durante su última entrada al estadio para el saque inicial. “No temo a lo que venga, voy a luchar hasta la muerte”, aseguró, con la voz entrecortada por la emoción, tras pisar el césped para el silbato inicial y abandonarlo pocos minutos después, incapaz de continuar ante las exigencias de un partido profesional.
“Fue bastante conmovedor, como la semana pasada”, comentó el capitán de South Sydney, Cameron Murray, respecto a la cálida acogida, días después de su regreso para el juego 99. “Estoy muy feliz de que todos hayan podido rodearlo. Pudo sentir todo el afecto, con unas 42.000 personas aquí… Sé que todos lo aprecian mucho y nos encanta verlo. Todos lo queremos y estamos orgullosos de que haya podido alcanzar los 100 encuentros”, añadió.
A diferencia de su breve regreso el 29 de agosto frente a Gold Coast Titans, esta vez en casa estuvieron presentes hasta leyendas de los Rabbitohs para acompañarlo en una jornada inolvidable. “El equipo vuelve a unirse por Jai”, explicaron desde las redes oficiales del club, compartiendo una foto en la que Arrow aparece rodeado de varios de ellos.
Al final del encuentro, el rugbyista que atraviesa esa enfermedad fue reconocido como “jugador del partido”, un gesto que va más allá de lo deportivo y que se dio en medio de los festejos por la victoria y la clasificación a la instancia eliminatoria que comienza este viernes.
Con el llanto a flor de piel y entregado a la emoción en distintos momentos, el jugador disfrutó de su despedida antes de dedicarse a enfrentar su diagnóstico. Incluso, para el día 22 próximo se anunció una cena de gala en el salón de eventos de South Sydney para rendirle homenaje fuera del césped y recaudar fondos para acompañarlo a él y a su familia.