No pudo cumplirse para Nadia Podoroska. La rosarina, de 29 años y que regresaba al circuito femenino tras una larga ausencia, había protagonizado la gran sorpresa al alcanzar la final del WTA 250 de San Pablo, su mejor actuación en años y la oportunidad de entregar un título de la WTA a Argentina luego de 15 temporadas sin cetros. No obstante, al mediodía del lunes cayó frente a la española Kaitlin Quevedo (20 años, 94ª), quien se consagró con su primer trofeo de la WTA al imponerse 4-6, 6-4 y 6-2, tras 2 horas y 8 minutos de juego.
Podoroska arribó a la final ocupando la casilla 317 del ranking mundial, regresando al circuito tras 14 meses fuera por lesiones que pusieron en riesgo su trayectoria. Su regreso se truncó en el Australian Open 2025, cuando el 13 de enero pisó la cancha 5 del complejo de Melbourne Park para la primera ronda y cayó sin contemplaciones por 6-1 y 6-1 ante la checa Karolina Muchova, entonces 20ª del orbe. Las dolencias la obligaron a detenerse.
El 31 de marzo pasado, después de 441 días, Nadia volvió a disputar un partido oficial. La rosarina sostuvo durante más de 14 meses una lesión de cadera y otra en el hombro, que derivaron en distintas molestias que la obligaron a buscar constantes soluciones.
Por ello, tuvo que empezar casi desde cero, muy lejos de aquella élite a la que perteneció cuando ocupó el puesto 36º del ranking mundial de la WTA. Su regreso llegó en abril de este año, en un torneo WTT W35 —la categoría más baja del tour— en Junín; sin ranking, obviamente, por la extensa ausencia. Después sumó un título W15 en Madrid, en mayo, entrando desde la clasificación. Obtuvo otro título en el W35 de San Gregorio, en Italia; con el beneficio del ranking protegido, participó en Wimbledon y el WTA de Hamburgo; se dio el gusto de pasar la primera ronda en el US Open antes de caer ante la polaca Iga Swiatek en segunda, y también alcanzó la segunda rueda en el WTA 125 de Barranquilla, antes de viajar a San Pablo.
Sobre sus problemas físicos, la rosarina comentó: “Después de Australia, en 2025, paré una semana por una lesión en la cadera y terminé permaneciendo cuatro meses fuera. Se desencadenó una serie de problemas y, cuando estaba por volver, apareció un dolor en el hombro y no podía dormir. Encontrar el tratamiento adecuado llevó mucho tiempo, porque no quería operarme”.
Para Podoroska, representaba la primera final de su trayectoria en el nivel WTA, seis años después de ser semis en Roland Garros 2020 y de lograr el 36º lugar del ranking. En la arcilla brasileña, accedió a la definición tras derrotar con un sólido 6-3 6-4 a la segunda sembrada, Paula Badosa (70ª), ex número 2 del mundo, contra quien había perdido en sus dos choques anteriores.
Fue, además, la primera final WTA del tenis argentino en 13 años. La última había sido Paula Ormaechea en Bogotá 2013, cuando cayó 6-1 y 6-2 ante la serbia Jelena Jankovic. Conviene señalar que Podoroska obtuvo un torneo de la serie 125 en Cali, en febrero de 2023, pero la entidad que rige el circuito femenino no contabiliza esos títulos como WTA. Con este tropiezo, el último trofeo de una campeona argentina corresponde a Gisela Dulko en Acapulco, el 26 de febrero de 2011, hace 15 temporadas, cuando superó a la española Arantxa Parra Santonja por 6-3 y 7-6 (7-5).
La definición, además, sumó suspenso. Debía disputarse en la tarde del domingo, pero las tormentas en San Pablo obligaron a cancelar la jornada y trasladar la final a la mañana del lunes. Lamentablemente, ese aplazamiento impidió la presencia de la rusa Maria Sharapova, exnúmero 1 del mundo, que había acompañado el torneo paulista durante toda la semana, pero tenía su vuelo de regreso programado para la noche del domingo.
En el encuentro decisivo, la rosarina tomó una rápida delantera al adelantarse 3-0, con dos quiebres. Pero Quevedo respondió y equilibró el desarrollo; la española recuperó uno de los quiebres, aunque la argentina logró sostener su servicio en el décimo juego para quedarse con el primer set. El segundo parcial comenzó con un quiebre por bando, pero fue más parejo. A Nadia se le escapó una oportunidad en el quinto game para ampliar diferencias. En el décimo juego, la española presionó y quebró el saque de Podoroska: 6-4 para Quevedo y la definición se extendió a un tercer set.
En el set definitivo, todo fue para Quevedo; fortalecida tras ganar el segundo parcial, la española dominó el juego de principio a fin. Pronto tomó una ventaja de 5-0, con dos quiebres por delante y Podoroska prácticamente sin sumar puntos. La argentina logró descontar un break e incluso salvó un match-point en el séptimo game (2-5), pero Quevedo retomó el control y terminó sellando el triunfo con su servicio.
Podoroska, que reside en Alicante, España, desde 2019, tras su destacado rendimiento en suelo paulista, protagonizó un ascenso meteórico. A primera hora del lunes ya aparecía alrededor de la 200ª posición de la clasificación WTA.
“Es mi primera final tras tantos años en el circuito. Estoy muy feliz por la semana, por la forma en que estuve compitiendo y por cómo afronté las adversidades. Y más aún porque se dio en Sudamérica. Soy argentina y disputar mi primera final en Brasil resulta muy especial”, había declarado Nadia tras vencer a Badosa.
“Poder jugar al tenis es un premio. El año pasado lo pasé muy mal y enfrenté mucha incertidumbre sobre cuándo podría volver a una cancha. Es muy emocionante competir en este nivel, especialmente porque regresé recién en abril”, añadió.