Victoria en el descuento para Atlético Mineiro de Eduardo Domínguez

16 octubre, 2026

Quien fuera un aficionado al fútbol que, al menos, observó de reojo los minutos finales del partido entre Atlético Mineiro y Santos, correspondiente al Brasileirão, seguramente se llevó varias veces la mano a la cabeza. Fue una auténtica locura. Porque lo que parecía un empate sin goles, de pronto, se convirtió en un desahogo 2-1 para el equipo local, que llegaba derrotado a dos minutos del cierre. En la antesala de la semifinal de la Copa Sudamericana, Eduardo Domínguez respiró hondo y celebró la entrega de sus jugadores, pero también se centró en el arma de doble filo a la que su equipo parece haber aprendido a acostumbrarse.

“El equipo cree hasta la última jugada y eso hay que destacarlo”, comentó a los jugadores. Hicimos algunos cambios y el equipo siguió respondiendo. Lo que están haciendo es muy difícil”, analizó el exentrenador de Estudiantes, que en Belo Horizonte empezó con un ciclo irregular y con dudas en las tribunas, pero que se adaptó. Al punto de guiar a sus hombres hacia la inminente semifinal copera frente a Montevideo City Torque, de Uruguay, y a una racha en el Mineirão que el pueblo Galo reconoce: 15 triunfos, cinco empates y apenas una caída, lo que arroja un rendimiento del 79 por ciento.

Este domingo sufrió más ante el Peixe, que no contaba con Neymar. Porque el desarrollo, parejo en todo momento, se rompió justamente a falta de dos minutos para el final del tiempo reglamentario. Obra de Gabriel Barbosa, o simplemente Gabigol, que creyó que su aporte sería definitivo. Entonces, su festejo desató más enfado que su habitual celebración de bíceps: corrió hacia el banderín con el escudo de Atlético Mineiro y lo pateó.

Quizás, fue eso lo que impulsó al equipo del entrenador argentino; quizá, el corazón que, evidentemente, le sobra y que lo obliga a no rendirse aunque parezca estar todo perdido. Cuando Domínguez alude a capítulos anteriores, sobran los ejemplos. De hecho, su rival de este domingo es el mismo que eliminaron en la instancia anterior de la Sudamericana por el gol de Tomás Cuello que, al segundo minuto de adición, activó aquella tanda de penales que los clasificó.

En la fecha pasada salvó otro final insólito. Athletico Paranaense se lo ganaba agónicamente por un gol al minuto 48, pero Lyanco consiguió el empate a los 50. Y más atrás, a inicios de septiembre, invirtió en su casa lo que estuvo cerca de ser victoria de Cruzeiro: a los 33 del complemento lo igualó Víctor Hugo y, a dos minutos del final, apareció Fred.

Entonces, se convirtió en una sana costumbre que repitió en la jornada dominical ante los paulistas. Fue a buscar el gol con el mismo empuje y, en un choque que se disputó hasta los 101 minutos, no solo consiguió la paridad en el primer minuto de adición gracias a la extraña definición de Vitor Hugo tras un córner y un feroz agarrón, sino que también se llevó el botín mayor, al séptimo minuto y con una joya: la tijera del uruguayo Thiago Borbas.

La definición de un cierre loco

A Domínguez le dejó satisfecho el resultado, aunque lo vivió con la misma tensión, incluso cuando la jornada terminó con la sonrisa inequívoca de un vencedor. Por eso, el mensaje inicial de optimismo se contrasta luego con el deseo de que su equipo cierre los partidos sin la necesidad de la urgencia.

“Esperábamos no tener que estar en cada partido hasta el último minuto, pero volvió a ocurrir. Y yo confío en mis jugadores, pero debemos ser inteligentes y demostrar madurez. Debemos mantener los pies en la tierra y seguir adelante. Porque este camino apenas empieza con la serie de encuentros que tenemos por delante”, remató el lanusense.

Que ya lleva al frente del equipo desde finales de febrero y está en las instancias finales para entregar a la hinchada de Mineiro un obsequio que equivaldría a una pronta revancha: jamás conquistó la Copa Sudamericana, el título que se le escapó en 2025 en manos, justamente, de Lanús y bajo la dirección de otro argentino, Jorge Sampaoli. Aunque su diagnóstico, evidentemente, se aleja de ilusiones que resultan indiscutibles.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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