Había que no ser adivino para prever por dónde irían las declaraciones centrales de los protagonistas de River, que salieron de la Bombonera tras caer ante Boca por 1-0, gracias al cabezazo de Lautaro Di Lollo. Aunque la derrota duele, lo que dominó fue la irritación hacia la dirección del árbitro Nicolás Ramírez, que dejó al conjunto con nueve hombres (expulsó a Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel), sin embargo no aplicó la misma vara a ciertas acciones de los locales.
El primero en salir a hablar fue el entrenador interino, Leonardo Ponzio. Expresó sin réservas su descontento con las sanciones. “El análisis del choque lo vieron ustedes; apenas logramos hacer lo que pretendíamos y, con un hombre menos, quedó marcada la tendencia del encuentro. Además, ya había avisado en otros momentos que parte del arbitraje y del VAR debían quedar al margen de esto. Se insiste en que el VAR interviene, en ocasiones, en nuestra contra y, en otras, ni siquiera interviene”, comentó el técnico al frente del equipo de Núñez.
Continuó su intervención dirigiéndose a quienes gestionan la tecnología desde Ezeiza. “Es decisión del árbitro. Sería bueno que haya entendimiento entre ellos. Si van a participar, que sea de forma conjunta y que se apliquen las mismas interpretaciones; y si vamos a permitir que el árbitro interprete, sería mejor que el VAR, desde su postura, permita que el espectáculo se sostenga. Porque, en realidad, el público vino a ver fútbol, y hoy ese espectáculo fue limitado”.
Luego, profundizó en el aspecto humano de quienes conducen desde el arbitraje o desde otros frentes. “No quiero que favorezcan, pero tampoco que resten. En la vida hay que sostener valores. Pienso en la situación cuando alguien busca hacer daño; seguramente hay familiares observando. Es parte de la vida: te preguntas ‘¿actúo para hacer el mal?’. Si tienes hijo, hermano o un padre que te crió, y actúas con complicidad para hacer daño, entonces quedas vinculado a historias de clubes que tienen mucho peso y tradición”, afirmó con severidad.
“No quisiera que ocurra lo que ustedes vieron. ¿Somos parciales para todo o compartimos una misma línea para que el fútbol argentino sea espectáculo y tenga responsabilidad por aquello que no forma parte del juego? Esa es la idea: empezar a definir qué es lo que realmente queremos. Fue un partido que, para muchos, no resultó divertido…”, añadió, dirigiéndose a las autoridades de la AFA.
“El partido fue exactamente lo que se vio. La única diferencia fue deportiva, el gol; en otros aspectos, hubo varios…”, insistió Ponzio, incluso al evaluar los cambios que eligió, además de la expulsión temprana de Martínez Quarta.
“El mensaje para los hinchas es que realmente debemos hacer que se sienta nuestra identidad”, dijo, dirigiéndose a la parcialidad que se acercó al Monumental cuando el micro partió rumbo a la Bombonera, con la esperanza de celebrar un triunfo y no de presenciar un arbitraje polémico. “Desde mi lugar y desde el que nos toca, hay una historia muy grande detrás de esto y no podemos permitir que se diluya. Que se respete su historia, que se haga sentir, y nosotros responderemos desde adentro”, añadió.
En ese marco, las preguntas reutilizaron una idea de la primera era de Marcelo Gallardo: la guardia alta. “Esa expresión nace cuando uno se defiende de algo, cuando hay ataques o cuando se defiende con un propósito, incluso ante un micrófono. Porque, luego, cuando se trata de ser parciales, no se ve. Y tampoco se ve en poder reflejar lo que uno busca en un clásico. Como dije de la acción de Montiel frente a Blanco: fue una reacción del árbitro, no del VAR. Hubo una expulsión para un lado… y el VAR no intervino en el otro. Eso te hace entender que hay que mantener la guardia alta, no hay otra opción”, concluyó el DT, prácticamente sin conceder espacio a lo futbolístico.
Con esa última idea, Ponzio cerró su intervención dejando claro que lo futbolístico pasó a segundo plano frente a debates más amplios sobre reglas y conductas.