La expulsión de Adam Bareiro frente al Cruzeiro provocó un triple efecto desfavorable para Boca: el equipo disputó todo el segundo tiempo con un hombre menos, el paraguayo quedará fuera del encuentro contra Barcelona, de Guayaquil, en Ecuador, y además arriesgó su presencia en la última jornada de la fase de grupos del Apertura, en la que el Xeneize buscará conservar la primera posición y, de esa manera, definir todas las fases del torneo como local, a excepción de la final, que se disputará en cancha neutral.
La roja a Bareiro, a los 46 minutos de la primera mitad, condicionó el desarrollo de un partido que había mostrado equilibrio y que, al inicio de la segunda mitad, terminó inclinándose a favor del local. Aunque ninguna de las dos acciones que provocaron la amonestación fue especialmente violenta, el delantero ya había cometido una infracción merecedora de tarjeta promediando el primer tiempo y su expulsión llegó por decantación: cometió cinco de las ocho faltas de Boca durante ese tramo y el árbitro Esteban Ostojich terminó castigándolo con la segunda amonestación luego de un manotazo contra Christian.
Bareiro, pieza clave dentro de la estructura del equipo, no pudo salir al segundo tiempo y Boca lo sufrió. Los cambios de Claudio Ubeda tampoco aportaron y el equipo regresó de Brasil con una derrota que le impidió consolidarse en la punta del grupo, que ahora comparte con Cruzeiro, y donde podría ser alcanzado por Barcelona si el conjunto ecuatoriano vence este miércoles a Universidad Católica. Sin embargo, el asunto parece más complejo. El delantero, que había reconocido haber empezado a trabajar con un psicólogo y un coach deportivo para mejorar su comportamiento en el campo, con la mira puesta tanto en Boca como en una posible convocatoria al Mundial -forma parte de la prelista de Gustavo Alfaro-, también dejó en duda su participación ante Central Córdoba, este sábado a las 16.15, en Santiago del Estero.
El motivo es claro: el atacante, de 29 años, acumula cuatro amonestaciones en el torneo Apertura, y si suma una más, se perderá el duelo de octavos de final, que por ahora sería ante Huracán, pero que, según los resultados del fin de semana, podría ser Belgrano, Gimnasia y Esgrima La Plata, Barracas Central, Racing, Tigre o Sarmiento. En cambio, si Ubeda decide preservarlo, Bareiro se asegurará el inicio de los playoffs, ya que, según consta en el Artículo 39 del reglamento de la Liga Profesional, “las amonestaciones acumuladas que hayan sido impuestas en los partidos correspondientes a la Fase de Zonas quedarán sin efecto una vez finalizada dicha etapa, antes del inicio de las instancias finales (octavos de final, cuartos de final, semifinales y finales)”.
Desde su llegada a Boca, los números lo respaldan: 13 partidos, seis goles y cinco amarillas. Una producción ofensiva alta -además, brindó dos asistencias-, pero a la vez una cantidad excesiva de tarjetas para un jugador en su posición. De hecho, solo Leandro Paredes -con seis en el campeonato y dos en la Libertadores- lo supera en ese rubro. Las amonestaciones del paraguayo fueron ante Gimnasia, de Mendoza, por una falta desde atrás contra Nicolás Linares; ante Lanús, por una infracción sobre Carlos Izquierdoz; frente a River, en el arranque del clásico, por un patadón contra Marcos Acuña; y ante Defensa y Justicia, por un encontronazo con Rubén Botta.
Ahora, Ubeda deberá decidir qué hacer con Bareiro. Aunque Boca ya está clasificado entre los cuatro primeros de la Zona A, podría terminar en lo más alto si vence a Central Córdoba y Estudiantes no le gana a Platense en Vicente López. Incluso, le bastaría con sumar un punto, aunque para ello, además del resultado del Pincha, también dependerá de que Vélez no venza a Newell’s en Liniers.
En ese marco, y conforme al estado físico de algunos goleadores y volantes, la idea de Ubeda es introducir cambios para emprender el viaje a Santiago del Estero, sabiendo que el lunes a primera hora el plantel partirá rumbo a Ecuador para enfrentar a Barcelona. En ese sentido, Bareiro sumó solo 46 minutos en Brasil, por lo que su condición física no sería un obstáculo, aunque sí influyen otros factores en su caso.
Si Bareiro fuera preservado, su reemplazante sería Milton Giménez, que suma dos goles en dos partidos como titular desde su regreso a las canchas a principios de abril, tras cuatro meses de inactividad por una operación de pubalgia.
El guaraní, por su parte, ofreció disculpas en sus redes tras la expulsión frente a Cruzeiro, consciente de que, más allá de la polémica que generó la decisión arbitral, se excedió en la jugada: “Solo pido perdón a mis compañeros y a la gente de Boca. Sean errores o no del árbitro, a mí me toca hacerme cargo de lo que hago. Hoy seguramente fallé y me toca tragar mierda, pero voy a trabajar mis errores para poder seguir ayudando a mis compañeros”, escribió en su cuenta de Instagram.
Bareiro fue, tras Leandro Paredes, uno de los puntos más altos de Boca desde su llegada a la institución: aportó goles, asistencias, sacrificio y tuvo un papel clave en el juego aéreo, tanto para atacar como para defender. Pero hay un aspecto que todavía no logra corregir, y que en Boca empieza a generar problemas no solo en los partidos, sino también de cara a lo que viene.