Siempre fue un hombre de carácter explosivo y un tenista de gran talento. Esa combinación, a la larga, se convirtió en un obstáculo mayúsculo: pocas veces mostró su versión más destacada, como cuando alcanzó el puesto 17 del mundo el 11 de enero de 2016. Bernard Tomic, a sus 33 años, vuelve a amenazar con abandonar su carrera una y otra vez.
Hace apenas diez días, obtuvo un título menor tras seis años sin levantar uno. Este viernes, sin embargo, volvió a exhibir su peor cara. Prácticamente se dejó vencer: perdió 6-1 y 6-0 ante el británico Cameron Norrie en los cuartos de final del torneo de Los Cabos, un encuentro que duró 50 minutos. En varios pasajes, estuvo muy por debajo de su nivel: errores increíbles, servicios que no entran y una actitud desganada.
Contra todo pronóstico, logró regresar al grupo de los 200 mejores del circuito, ubicándose en el puesto 171, tras coronarse campeón en el Challenger de Lincoln, Nebraska, tras vencer al estonio Mark Lajal con parciales 4-6, 7-6 y 7-6 en dos horas y 41 minutos. Apenas tres semanas antes, el propio Tomic había declarado casi con certeza que podría tratarse de su última campaña profesional.
En la ceremonia de entrega de trofeos, Tomic dejó ver otra cara de su carácter. “Haré todo lo posible por ser lo más honesto que pueda. Hace aproximadamente diez días me topé con una pared, quizá hace dos semanas. Dije que este sería mi último año, así que supongo que ahora debo reconsiderar algunas cosas”, admitió el australiano, entre una sonrisa.
Parecía renacer. “Ahora que gané, tendré que volver a sentarme a la mesa. Probablemente jugaré otros 20 años…”, bromeó durante su discurso de campeón. Todo un símbolo: esa semana inició su participación en el torneo de Los Cabos (categoría 250, sobre cemento, premios por 909.790 dólares), con todo.
Llegó a los cuartos de final tras vencer a Karen Khachanov por 6-2 y 6-4. Sus primeros cuartos de final en siete años y su mejor victoria desde que derrotó al entonces número 13, el italiano Fabio Fognini, en 2018.
Tomic buscó, a su manera, hallar una forma de reconstruirse. Parecía haber quedado atrás los años de locuras, problemas personales y una incipiente falta de compromiso que le impidieron desplegar su talento. El australiano aceptó la dura realidad y emprendió un largo recorrido por torneos menores.
¿El partidazo contra Khachanov fue un espejismo? Un día después, volvió a sus viejos hábitos.
Literalmente, se entregó. Un claro ejemplo fue el cierre del primer set, con su saque, 1-5 y 0-15. El punto siguiente, tras un par de peloteos, lo envía excesivamente fuera, por la paralela. La devolución siguiente cae suavemente en la red. Y al final, cierra el punto con una doble falta llamativa.
Se trata de su 16ª derrota en su carrera (nivel ATP o challenger) en 50 minutos o menos. Tuvo 11 golpes ganadores y 34 errores no forzados. El partido empezó con un aliciente: Tomic se puso 1-0. Luego, perdió 12 juegos seguidos.
Los espectadores siguieron el encuentro desconcertados, más allá del historial de Tomic. De todas formas, fue la mejor actuación del australiano en varios años.
En Los Cabos, el cuádruple campeón de la ATP alcanzó su primer cuadro principal desde 2025 y logró su primera victoria en la superficie dura desde 2021.
En síntesis, su carrera ha estado marcada por un estropeo derivado de diversos problemas extradeportivos: conflictos con su padre, actitudes de profesionalismo cuestionable y supuestos escándalos nocturnos. En el pasado, incluso reveló que llegó a jugar tras fumar marihuana. “Jugué un partido fumado. Me arrepiento de muchas tonterías que hice en el pasado. Realmente espero terminar mi carrera de buena manera. Para ser honesto, los últimos años ni siquiera sabía dónde estaba”, contó el tenista en alguna ocasión.
“Ya no soy ese niño estúpido y creo que en dos o tres años puedo situarme entre los diez primeros. No estoy ni cerca de mi mejor momento. Lleva meses sin volver a estar en forma. Hay jugadores que tienen 38 o 40 años y siguen en el top 50 o en el top 100. No quiero competir hasta los 38. No es algo por lo que luche. Soy bueno, pero no me veo jugando tanto tiempo”, sostuvo.
El dolor de no haber sido fue un tema presente durante buena parte de su vida. “Fui 17° del mundo, pero podría haber estado entre los cinco primeros y haber disputado los Grand Slams. Soy un poco mayor, me siento un poco más sabio”, había advertido.
Con partidos como este, va a ser imposible.