Francisco Cerúndolo, tómalo o déjalo. El argentino luchó contra sus vaivenes emocionales y logró salir airoso de un encuentro áspero y cambiante: venció por 6-7, 6-3 y 6-4 al estadounidense Brando Nakashima y jugará la final del ATP 500 de Queen’s. La única ocasión en que un argentino fue finalista en este césped londinense fue en 2012, cuando David Nalbandian cayó por descalificación. El rival de Cerúndolo será el estadounidense Tommy Paul (28º), que venció al francés Ugo Humbert por un doble 6-3.
Cerúndolo alcanzó su octava final ATP, la más trascendente de su trayectoria. Y buscará llevarse por segunda vez el título sobre hierba, después de haberse coronado en Eastbourne en 2023. Curiosamente, el rival de Cerúndolo en aquella definición sobre césped británico fue precisamente Paul: el porteño se impuso 6-4, 1-6 y 6-4. En el historial general, Cerúndolo manda frente a Paul con 5-2 (y ganando los tres duelos más recientes; el último, en Miami 2025).
Con Nicolás Massú, su nuevo entrenador, en la platea, Cerúndolo arrancó con fuerza, logrando un quiebre en el comienzo frente a su rival. Pero Nakashima reaccionó de inmediato y confirmó su servicio para equilibrar la balanza.
El carácter es su peor enemigo. Cerúndolo cambia de guías, de entrenadores, de enfoques, pero sus demonios interiores siguen haciendo mella en su juego. Verlo conversar en trance tras un error es algo que se repite con frecuencia, sobre todo cuando llega como favorito a un compromiso. En momentos de presión, el temperamento le traiciona y termina desenfocado.
Tuvo un pasaje difícil con su saque en el 4-5; inició 0-30, pero logró revertirlo. Y resurgió su buen tenis para quebrar y dejar todo al borde del set: 6-5 con su servicio. Sin embargo, la historia se repitió: Cerúndolo no ganó ni un punto con su saque, devolvió el quiebre y todo se fue al tie-break.
“No me hables más, Nico. Ni una táctica me diste”, le recriminó con vehemencia a su nuevo entrenador. En la práctica, cada quiebre fue seguido por la entrega del game siguiente. En ese marco, no sorprendió que, pese a sus esfuerzos, perdiera un set en el que acumularía 13 errores no forzados con su típico drive.
En el segundo set, Nakashima se mantuvo firme y tomó ventaja en el quinto juego: quiebre para ponerse 3-2. En aquel game se dio el punto más largo hasta entonces, y no fue cualquiera: fue el punto con el que Fran igualó el marcador al quebrar, lo que lo llevó a agitar los brazos para alentar a la gente y lo dejó exhausto al fondo de la pista. Pareció mejorar el ánimo del argentino y eso se reflejó en otro quiebre para tomar 5-3 y quedarse con el set.
El parcial decisivo llegó más enfocado, aunque cargado de gestos. La acción destacada que definió el quinto game lo impulsó: señalando una oreja, pidió el aliento del público, exultante, y logró el quiebre para situarse 3-2. Como en los minutos anteriores, inició mal tras el quiebre y pidió ayuda a viva voz; la réplica de Massú, con un par de aplausos, no se hizo esperar: “¡Activo y orden!”. Y la historia volvió a repetirse: perdió de inmediato la ventaja obtenida, quedando 3-3.
Cerúndolo quebró un game clave, el noveno, y quedó a tiro de partido. Y esta vez no falló. Victoria y sonrisa de Fran, que se desahogó con gritos y corrió a abrazar a su nuevo técnico.
Instantes decisivos de la consagración de Cerúndolo
Nakashima, de 24 años, había dado la gran sorpresa este viernes al eliminar al máximo preclasificado, el australiano Alex de Miñaur, en lo que fue su tercera victoria ante un top 10. “Estoy muy contento. Fue un partido intenso, de principio a fin, con peloteos muy largos, fue un nivel increíble, con subidas y bajadas, yo también, pero es normal. No me esperaba a principio de semana estar en esta posición, ahora a recuperar y tratar de dar lo mejor en la final”, dijo Cerúndolo.
Y añadió: “No me esperaba estar así. Desde que llegué aquí todos los días fui progresando, dando un paso más. Ahora me siento jugando mucho mejor del momento en el que llegué. Esta es una superficie distinta. Haber ganado un título en césped no lo esperaba y menos jugar otra final, ahora aquí. Es un orgullo”.
El único finalista argentino de este certamen fue David Nalbandian en 2012, pero aquella participación quedó opacada por el desafortunado incidente que protagonizó el tenista nacido en Unquillo. Durante el segundo set de su partido contra Marin Cilic, disconforme con un punto fallado, Nalbandian pateó un pequeño cartel de publicidad que estaba a los pies de un juez de línea. El hombre terminó herido en la pierna y el cordobés fue descalificado.
La de este domingo será la final sobre césped más importante para el tenis masculino desde que Nalbandian definiera (y cayera ante el australiano Lleyton Hewitt) Wimbledon 2002. Cuando el cordobés jugó la final de Queen’s en 2012 aún era de categoría 250 (pasó a 500 en 2015).