Fuegos artificiales hasta las 4 y cambio de hotel: la selección inglesa de rugby vivió la semifinal en Buenos Aires

18 julio, 2026

Al concluir la semifinal del Mundial de rugby entre Argentina e Inglaterra, lo que siguió fue apenas el inicio de un espectáculo extraordinario. Muchos dirán que fueron testigos privilegiados de un acontecimiento único, y en gran medida esa afirmación es exacta. Pero también es verdad que, además de la derrota de los Tres Leones, los integrantes del equipo de rugby de Inglaterra tuvieron problemas para conciliar el sueño durante la noche del miércoles. Alojados en el Hotel Marriott, a apenas 20 metros del Obelisco, primero se vieron afectados por el desenlace, luego quedaron desbordados por la multitud que se congregó en la Avenida 9 de Julio y, por último, soportaron el bullicio —con fuegos artificiales incluidos— que se prolongó hasta las cuatro de la madrugada.

“Pude dormir algo; nos dieron tapones para los oídos”, comentó el capitán Jamie George en la rueda de prensa, horas antes de emprender el viaje a Santiago del Estero para el Test Match ante los Pumas el sábado. “Fue una experiencia increíble. Todo un espectáculo. Fue una locura. Tuvimos la suerte de subir al piso 23 y poder contemplar todo desde ahí. Fue algo único, fantástico poder sentir el grado de pasión que tenía la gente; no había vivido algo así con anterioridad.”

Las puertas del hotel aparecieron fuertemente valladas en la mañana del miércoles, pero ya no serán necesarias. Para evitar una situación similar el domingo, cuando Inglaterra regresará a Buenos Aires antes de partir al día siguiente, el entrenador Steve Borthwick anunció que cambiarían de alojamiento.

“Aunque claramente todos queríamos que ganara Inglaterra, contemplar un espectáculo así es una de las grandes experiencias de una gira”, reconoció el head coach inglés. “Estar en una parte del mundo distinta. Los jugadores simplemente se quedaron allí sin moverse, mirando. La gente saltando durante horas en las calles, los fuegos artificiales estallando. Fue algo digno de contemplar.”

El festejo del gol de Gordon para Inglaterra

Inglaterra adelantó el entrenamiento que tenía pactado para el miércoles y se reunió en una sala del piso 23 del hotel para ver el partido. La cuenta oficial de Instagram incluso difundió videos del equipo celebrando el tanto de Gordon. Aunque algunos jugadores quisieron salir a la calle para vivir de cerca el espectáculo, se les indicó permanecer dentro del hotel.

“Fue increíble. Cada vez que tenemos la oportunidad de ver un partido de los argentinos, es asombroso”, aceptó Ben Earl, en la posición de número ocho. “Lo que ocurría fuera del hotel era una locura. Esto solo demuestra el impacto que, como deportistas, podemos generar en toda una nación. Obviamente estamos destrozados; íbamos ganando 1-0 y terminamos perdiendo. Pero ganó el mejor equipo. Y volveremos el domingo; tras la final, será otra locura, así que lo tomaremos como una victoria.”

Los festejos transcurrieron en forma pacífica, aunque no exentos de algunas escenas contra Inglaterra. Por ejemplo, la multitud llevó en procesión un ataúd adornado con la bandera británica. “Es solo eso. Creo que gran parte de esto gira en torno al fútbol”, relativizó el hooker y capitán. “El fútbol es una religión aquí. Eso es algo que he aprendido en este viaje. Lo principal que me llevo de esto es lo apasionados y emotivos que pueden ser los hinchas argentinos. Sinceramente, fue una experiencia de vida poder presenciarlos.”

Del lado inglés también hubo provocaciones. El polémico tercera línea Henry Pollock fue filmado haciendo ademanes en tono de burla a la gente desde la parte superior de un ómnibus. “Creo que fue con buena intención”, minimizó Borthwick. “Esta es una nación muy orgullosa de su rugby y su fútbol, al igual que nosotros. Queremos carácter en nuestro juego y Henry tiene mucho carácter. Hay jugadores que no harían algo así y luego tienes a Henry, que sí lo hace.”

Los ingleses no olvidan las expresiones racistas que sufrió el pilar de tez negra Asher Opoku-Fordjour el año pasado en San Juan, ni el tackle al límite del reglamento de Tom Curry que provocó una ruptura de ligamentos cruzados a Juan Cruz Mallía, realizado por los Pumas.

¿Cree que lo sucedido en la semifinal podría influir en el partido del sábado, ya sea como fuente de inspiración para Argentina o como estímulo para Inglaterra?, preguntó LA NACION. “Nuestra motivación no cambia en absoluto”, respondió Borthwick. “Deseábamos con todas nuestras fuerzas que Inglaterra ganara anoche. Sentimos mucho por el equipo y creo que los jugadores están muy orgullosos de esa selección. Además, saben lo que significa dejar el alma y el corazón en la cancha, y conocen esa decepción tan abrumadora. Pero en términos de motivación para nuestro Test Match, eso no varía.”

El episodio 1 fue para la Argentina. Los jugadores ingleses lo vivieron con la misma intensidad de sufrimiento y disfrute. El sábado se escribirá otra parte de la historia.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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