Jakub Mensik es un joven de 20 años, mide 1,96 m y posee una mano de gran precisión; nació en Prostejov, una pequeña ciudad de Chequia con unos 45.000 habitantes, y ya presume de dos trofeos ATP en su vitrina. El año pasado, se impuso a Novak Djokovic en Miami (7-6 y 7-6), la leyenda a la que admira, y en enero pasado superó a Sebastián Báez en la final de Auckland. En el ranking, ubicado en la vigésima séptima posición mundial, acaba de dejar en silencio a un nutrido grupo de brasileños en la Philippe Chatrier.
Celebra a lo Cristiano Ronaldo (una mezcla de simpatía y soberbia, si es que eso es posible) y llega a las semifinales de Roland Garros, una instancia en la que se medirá el viernes con el alemán Alexander Zverev, el favorito señalado por los especialistas.
¿Qué pasó?
El checo dio un paso firme hacia las semifinales del segundo Grand Slam de la temporada al vencer por 6-4, 6-3 y 7-6 (7-3) al brasileño João Fonseca, de 19 años y señalado como la promesa del futuro; un impacto enorme al eliminar al último sudamericano que quedaba en competencia.
Ahora, quiere convertirse en la mayor de las sorpresas: está a un partido de la final. Con este triunfo, consiguió un hito en la historia de este deporte en su país -un país que adora al tenis-, ya que a los 20 años se convirtió en el checo más joven en llegar a las semifinales de un Grand Slam. Supera a una leyenda como Ivan Lendl, que lo logró con 21 años.
Fue un dominio casi absoluto del europeo en el choque de la generación del futuro. Sin embargo, le costó cerrar el partido. En total, el brasileño tuvo que salvar hasta seis bolas de partido para forzar el definitivo 6-6 y llevar el tercer set al tie-break, en el que esta vez el europeo no perdonó la primera oportunidad que tuvo para frenar la rebelión de Fonseca.
Pese a quedarse a las puertas de sus primeras semifinales de un Grand Slam, el carioca puede sentirse satisfecho de su desempeño en Roland Garros: eliminó a figuras como el legendario Novak Djokovic o el noruego Casper Ruud, especialista en arcilla, dos veces finalista en París.
El salto definitivo del gigante ocurrió a partir de 2023, 2024. Y este año, alcanzó los octavos de final del Abierto de Australia. En una charla con la ATP, su coach Tomas Josefus (lo entrena desde los ocho años) contó algunos secretos.
“Sin duda, Jakub es un jugador de fondo agresivo. Su estilo de juego es realmente agresivo y trata de presionar a su oponente quitándole tiempo. Probablemente esa sea el sello de su juego. Tiene un gran servicio y una gran devolución. En el tenis de hoy, y en el juego de hoy, los peloteos de cero a cuatro golpes representan un mínimo del 60, tal vez a veces el 70 por ciento de todos los puntos. Definitivamente, un gran servicio y una gran devolución son entonces una gran fortaleza en el juego de Jakub”, sostuvo. Y se olvidó de algo: a veces, tira magia.
Djokovic llegó a ser una suerte de padrino. Cuando Mensik era un adolescente, Nole lo invitó a entrenarse a su lado. “Imaginate si sólo tenés 16 años y tenés la oportunidad de pasar (y para mí también, como su entrenador) algo de tiempo directamente con Novak y con todo el equipo. Es un gran desafío y un gran privilegio para nosotros. Nos abrió los ojos en muchos sentidos. Y lo ayudó mucho porque si está en la cancha con alguien más, sabe que Nole es el mejor o el más grande”, contó el entrenador.
“Novak, te vi crecer. Empecé a jugar al tenis gracias a vos. No hay tarea más difícil para un tenista que ganarte en la final de un torneo. Sos una persona increíble. El mejor de todos los tiempos”, le dijo el checo al serbio, al levantar el título en el Hard Rock Stadium en el Masters del año pasado.
Luego de ganarle a Fritz en las semifinales, Mensik tuvo un íntimo encuentro con Lionel Messi y hasta se permtió bromear. “Le estreché la mano a Messi antes de entrar a la cancha y no me la lavé. Esa fue la clave del triunfo de hoy”, llegó a bromear.
El checo juega con soltura, prepotencia en el servicio y una muñeca asombrosa. Le atraen otros deportes, como el fútbol. Ese día, además, se sacó una foto con Messi, el astro universal al que también admira. No es la única cercanía con Argentina: hace un año, se volvió viral al reconocerse simpatizante de Gimnasia por el vínculo con su novia platense, Josefina Catino Usabarrena.
Tiempo atrás, mostró orgullo por el pasado. “Hay muchas leyendas en la República Checa. Ni siquiera había nacido cuando Ivan Lendl jugaba, pero, por supuesto, es una inspiración. Sin embargo, mi generación sigue más lo que hicieron Tomas Berdych y Radek Stepanek. Los vi principalmente en la Copa Davis. Ganaron en 2012 jugando singles y dobles, y luego retuvieron el título en 2013. Eso fue increíble y muy emocionante de ver cuando era niño”, sostenía.
Ahora, avisa: “Acabo de ganar uno de los partidos más importantes de mi carrera”. Y no afloja: el pequeño gigante apenas escribe el prólogo de su carrera.