La bandera oscura volvió a hacerse visible en las siete canchas que concentraron la acción este sábado por la competencia de la Unión de Rugby de Buenos Aires. “Justicia por Fede” resonó entre los 14 equipos, que llevaron esa frase grabada antes de cada encuentro. El rugby argentino mantiene viva la memoria de Federico Martín Aramburú, a días de iniciarse el juicio en París, donde se determinarán responsables y castigos por el asesinato del exjugador de 42 años, ocurrido en marzo de 2022.
Han pasado cuatro años y medio desde el crimen del ex Puma y del jugador de Atlético de San Isidro en las calles del barrio parisino de Saint-Germain-des-Prés. Un caso sin resolución, cuyos culpables siguen sin condena, y que el rugby argentino expuso este sábado. “No fue un homenaje a Fede. Fue un reclamo de justicia”, aclaró su amigo y compañero de hazañas en este deporte Oscar ‘Junior’ Murgier, entrenador de CASI, en diálogo con LA NACION. “Queremos visibilizar el asunto, ya que este lunes arranca el juicio en Francia. Buscamos que, al concluir, haya justicia para no volver a hablar del tema y entonces poder ocuparnos del Fede amigo, el Fede rugby, el Fede de CASI… y que los responsables paguen. Obviamente, nada ni nadie puede devolvernos a Fede, pero al menos que se haga justicia y que él descanse en paz”, añadió.
En marzo de 2022, Martín Aramburú, de 42 años; su esposa, Mary, y sus hijos, Faustino, Justo y Santiago, residían en Biarritz, en el suroeste de Francia. Él ya no se desempeñaba profesionalmente y se dedicaba a dirigir la agencia de turismo y viajes Esprit Basque, un emprendimiento junto a su socio Shaun Hegarty, excompañero en Biarritz Olympique Pays Basque. Aquella noche fatídica, ambos se encontraban en un bar de París celebrando una buena noticia: la agencia gestionaría entradas para el Mundial Francia 2023. También tenían planes de asistir a un partido del Seis Naciones. Pero, horas después del encuentro, una ráfaga de ira apagó sus esperanzas.
Pasada la madrugada, Federico y Shaun protagonizaron una fuerte discusión con dos hombres de una mesa vecina y se invitaron a continuar la pelea fuera. Tras intercambiar golpes y amenazas, cada uno siguió su camino. Y al amanecer, los dos exrugbiers caminaban por el boulevard Saint-Germain cuando un coche se acercó de golpe y, desde su interior, se desencadenaron disparos que terminaron con la vida del argentino.
Versatilidad técnica y temple mental
Nacido el 20 de enero de 1980 en La Plata, Federico descubrió el rugby gracias a un amigo de su padre que lo llevó a CASI. Llegó a los 19 años, completó las categorías juveniles y se quedó en el club hasta 2004, cuando le ofrecieron un salto profesional en Francia. En julio se trasladó al Viejo Continente y se incorporó al Biarritz Olympique, donde se consagró campeón en las dos temporadas que disputó, 2005 y 2006. “Cuando me fui de la Argentina no tenía claro qué me esperaba. Me costó dejar CASI y abandonar mi carrera de Derecho. Mi único objetivo era adaptarme al rugby profesional. No sabía si sería un año o si terminaría regresando”, declaró en su momento a LA NACION.
Tras su paso por Biarritz, el fanático de Estudiantes de La Plata formó parte de otros clubes europeos de renombre: jugó dos temporadas con la Union Sportive Arlequine Perpignan y otras dos en US Dax, y, en junio de 2010, suscribió un contrato de tres años con los Glasgow Warriors de la liga escocesa. No obstante, tras los dos primeros años, decidió interrumpir su vínculo y regresar a Argentina para disputar sus últimos encuentros con Atlético de San Isidro.
Federico fue el Puma 623 y su debut con la selección se registró el 25 de abril de 2004 frente a Chile por el Sudamericano. Sumó 22 duelos (17 de titular) con la celeste y blanca e formó parte del plantel que obtuvo el tercer puesto mundial en Francia 2007. Tras ese hito, confesó a este medio: “Sé que llegué a un lugar al que no todos llegan, pero mi reto era consolidarme en ese nivel. Llegué a Francia sin saber si me quedaría, y terminé consagrado campeón”.
Martín Aramburú pertenecía a la generación 1980, que se fusionó de modo muy natural con la de 1981, hasta el punto de que las dos se reconocen como una misma camada en el club: la ’80-’81. Junior Murgier, un año mayor que Federico, lo explicó para LA NACIÓN: “Yo soy del ’81 pero jugué toda mi vida con la camada ’80. Nuestros amigos son de esos dos años. Con Fede como capitán fuimos campeones en infantiles, en octubre de 1999. Y en febrero de 2000, las dos generaciones nos fuimos de gira a Europa. Allí participaron Gambarini, Gortari, Federico Thomann, Gaitán, Gonzalo Armendáriz, Topo Pichot, Ramiro Alarcón… Muchísimos jugadores. El plantel era fenomenal”.
Como jugador, Martín Aramburú exhibía versatilidad, y gracias a su lectura del juego podía desempeñarse con eficacia tanto como wing como centro. “Cuando algo se le metía en la cabeza, él lo conseguía. Tenía una mentalidad muy fuerte”, recordó Murgier. “Se propuso metas y cada una fue cumpliéndose. Quería ser campeón en la M-19, nos convenció a todos y lo logramos, y él fue clave en la final frente a Champagnat. Quería jugar en la primera de CASI y lo logró; empezó como wing y terminó como centro, y en la semifinal de 2003 le hizo dos tries a Alumni, una locura lograda solo por su determinación. Por eso dio el salto a Biarritz. Se decía que venían a ver a Rafa Carballo y a Miguel Avramovic de Alumni y terminaron llevándose a Fede. Después, decidió ir tras los Pumas, disputar un Mundial. Y no se quedó solo en eso: también buscaba ser titular. Tenía una mente muy fuerte. Era un liderazgo positivo, tanto dentro como fuera de la cancha. Fede era grandote pero no gigante. Era rápido, no un velocista”, recordó su compañero.
Quienes lo conocían lo describen como una persona muy especial. “Muy buena gente, muy sociable… tenía muchos amigos, gente que lo quería”, sintetizó Murgier. “Por su manera de ser, todo lo hacía de forma simple, con humor. Era muy fácil divertirse con él”, añadió el entrenador. Otras personalidades destacaron rasgos de su carácter. “Si la palabra ‘amistad’ tiene un sinónimo, ese es Fede. Siempre fue muy generoso con sus amigos”, recordó Santiago Gómez Cora, entrenador del seleccionado argentino de seven, en una publicación reciente de Santiago Roccetti en Instagram. “Fede tenía una sensibilidad especial para empatizar con alguien que estaba mal”, valoró Martín Gaitán, también ex Puma y referente de CASI, en esa publicación.
Exigencia de justicia
Bajo la consigna “Justicia por Fede”, familiares, amigos y la comunidad del rugby argentino reclamaron este sábado. Todos los equipos del Top 14 de URBA saltaron a la cancha con pancarta solicitando justicia, y los jugadores de CASI ingresaron al terreno de juego para enfrentar a CUBA con el lema estampado en una camiseta negra con el número 13, el de Martín Aramburú, en la espalda. Los mismos gestos adoptaron los Pumas durante el calentamiento previa al encuentro frente a Australia en Mendoza.
El Club Atlético de San Isidro emitió un comunicado en el que expresa su sentir respecto al juicio que tendrá lugar en París entre el 7 y el 25 de este mes: “La movilización apunta a que, ante cualquier intento de minimizar la gravedad de lo sucedido, la sociedad recuerde qué es lo que se está juzgando: el asesinato de un hombre de 42 años, padre de tres hijos, cuya vida fue arrebatada de manera brutal e irreversible. Cuatro años después y tras una larga espera, llega el momento de la Justicia para Federico Martín Aramburú. Es la hora de que quienes terminaron con su vida asuman su responsabilidad y de que la gravedad de lo ocurrido reciba una respuesta contundente de la Justicia”.