Mariano Navone continúa moviéndose hacia adelante sin detenerse. El trofeo que obtuvo en Bucarest, hace alrededor de seis semanas, pareció darle una liberación emocional y una confianza renovada. “Lo viví y lo soñé muchas veces cuando era niño”, recordó en su momento. En la actualidad, ocupando la 37ª posición del ranking mundial en vivo, está a un paso de sumar otra alegría en el circuito ATP. Con autoridad, derrotó por 7-5 y 6-2 al noruego Casper Ruud, exnúmero 2 del mundo y tres veces campeón en este certamen, y este sábado disputará la final del ATP 250 de Ginebra.
Es la cuarta victoria frente a un rival del top 20. La más significativa fue ante Felix Auger-Aliassime (5º) en la segunda ronda de Roma; al canadiense ya le había ganado en Múnich 2025, cuando todavía era 19°. El otro triunfo relevante fue contra Holger Rune (12º) en Buenos Aires 2025.
La final (este sábado, desde las 10) enfrentará al estadounidense Learner Tien (20º), quien dejó en el camino a un durísimo duelo al kazajo Alexander Bublik (10º) por 6-1, 4-6 y 7-6. Tien, de 20 años, ya se cruzó en dos ocasiones con Navone. La primera vez fue en Indian Wells 2025, victoria para el argentino; la segunda, en Hangzhou, triunfo para el norteamericano.
Después de haber llegado a estar entre los 30 mejores en junio de 2024, Navone, con 25 años, se vio envuelto en la exigente defensa de puntos que impone el circuito. También atravesó molestias físicas (especialmente en los pies) y poco a poco fue perdiendo terreno y confianza. En mayo del año pasado estuvo muy cerca de abandonar el top 100, situándose en la 99ª posición.
Esta temporada, tras un prometedor paso de transición desde el Challenger Tour hacia el ATP Tour, decidió separarse del entrenador Andrés Dellatorre y comenzó una nueva etapa (con Mancini, el excapitán argentino de la Copa Davis). Hace pocas semanas logró el Challenger 175 de Cap Cana, sobre superficie dura; también alcanzó la segunda ronda del Masters 1000 de Miami.
Ningún argentino había ganado este certamen en singles desde su creación en 1980. Únicamente alguien había llegado a la final: Guillermo Pérez Roldán, en 1989, que cayó frente al suizo Marc Rosset.
El recorrido de Navone en este torneo dio inicio con una victoria trabajosa ante otro argentino, Marco Trungelliti, que dispuso de match points en varias ocasiones. Después de superar ese cruce, Navone encadenó triunfos resonantes: primero ante el inglés Cameron Norrie (22º) y luego frente al español Jaume Munar (39º).
Será la cuarta final de Navone en su trayectoria profesional. En 2024 disputó las definiciones en Río de Janeiro y Bucarest. Este año, también llegó a la definición en la capital rumana, donde resultó campeón, y este sábado tendrá la oportunidad de sumar otra final en Suiza.
Además, será la séptima final de 2026 en la que participará un tenista argentino: Báez en Auckland, Francisco Cerúndolo en Buenos Aires, Tomás Etcheverry en Río de Janeiro, Marco Trungelliti en Marrakesh y Román Burruchaga en Houston, además de las mencionadas de Navone.
Claramente, el cambio de mando resultó crucial para el presente de Navone, quien comenzó a trabajar a principios de marzo con Alberto Mancini, ex entrenador de Guillermo Coria y Fabio Fognini, y durante varios años, capitán del equipo de Copa Davis.
Como jugador, Mancini destacaba en la arcilla: en 1989 se situó octavo del mundo tras vencer en Montecarlo (superó a Boris Becker) y en Roma (derrota a Andre Agassi); en 1991 volvió a disputar la final en la capital italiana, y al año siguiente fue finalista en Miami.
“Luli me está aportando detalles muy precisos sobre el juego en ataque. Sabe hacer que las cosas parezcan simples, con la calma y la tranquilidad que lo caracterizan”, explicó Navone hace algún tiempo.
Y fue aún más específico. “Es un proceso muy positivo: estoy aprendiendo mucho. Además, es una persona que ha atravesado numerosas experiencias, ya sea como entrenador, como jugador o como capitán de Copa Davis. Posee una experiencia enorme: nada de lo que le pregunte es algo nuevo para él. Conoce las emociones de muchos jugadores distintos. Buscaba a alguien con esa experiencia que me enseñara mucho en lo tenístico y lo técnico”, afirmó.