Matías Gallardo, inspirado por su padre a los 22 años, emerge como el 10 contracultural en la revelación del Clausura

4 septiembre, 2026

La dinastía Gallardo respira fútbol. Marcelo, el patriarca, está a un paso de iniciar su etapa como entrenador de Ecuador. Son cuatro hermanos varones los que contagian la pasión por el balón. Nahuel Gallardo es el de mayor reconocimiento: con 28 años, ocupa la banda izquierda en San Martín de Tucumán, equipo que compite en la Primera Nacional.

Matías tiene 22 años, es un mediocampista ofensivo con cierto perfil de enganche y también asume tareas defensivas. Juega en Instituto de Córdoba, tras pasar por las divisiones juveniles de River y una etapa en el fútbol de Estados Unidos.

Santino, de 20 años, también actúa de mediocampista y forma parte de la reserva de Platense, después de pasar por River y por los Portland Timbers de Estados Unidos.

Benjamín, con apenas 7 años, es el menor de la familia (“el mejor de todos”, bromean en casa), y se divierte entre la escuela y las etapas formativas.

El eje de esta historia es Matías, quien se destaca en Instituto, una de las revelaciones del torneo Clausura, líder del Grupo A con 16 puntos. Este lunes brindó la asistencia a Giuliano Cerato, autor del 1-0 ante San Lorenzo. Dentro de la dinastía, es el que más se parece a Marcelo, aunque es zurdo, a diferencia del Muñeco.

Un zurdo que juega y piensa, que coopera en la táctica global de un equipo ofensivo, bajo las órdenes del atrevido Diego Flores, conocido en el mundo del fútbol como El traductor, porque trabajó como ayudante e intérprete de Marcelo Bielsa durante su paso por el Leeds United.

En la reserva de River lucía la mítica número 10.

El Chino, como se lo conoce, era titular en la reserva que dirigía Jonathan La Rosa (su tío, cuñado del Muñeco) y convirtió un gol en la categoría en un choque con Sarmiento. “Me identifico con el juego de mi papá porque soy un jugador con buen pase, que piensa y… soy rápido”, decía Matías.

“Comencé jugando de enganche y me gusta esa posición, pero suelo retroceder un poco y he alternado como volante por la derecha o por la izquierda. Me gusta asociarme con mis compañeros y llegar al área, que es lo que me pedían los técnicos”, se presentaba en su momento, siempre con una sonrisa. Pícaro, en varias ocasiones fue un jugador más cuando “ayudaba” a su padre en la época de su conducción millonaria.

“Mi familia siempre me acompaña, mi mamá está casi siempre, mi padre cuando puede viene a verme. Siempre me rodean de alguna forma, con mensajes o simplemente estando, en silencio, pero presentes. Tanto conmigo como con mis hermanos”, afirma Matías, que mide 1,75 m y que en esta temporada suma 18 partidos, un gol y una asistencia. La mejor cosecha de su carrera.

Su abuelo Máximo solía verlo desde el otro lado del mostrador. “Es muy inteligente con la pelota, muy parecido a Marcelo cuando jugaba. Pero sobre todo lo que veo en Matías es mucho sacrificio, se nota que le gusta lo que hace… No piensa en su apellido, sino que trabaja al mismo ritmo que el resto. Es uno más”, comentaba un veterano de la historia familiar, que falleció en diciembre de 2024.

El talentoso jugador se unió a Instituto en enero de 2025 y suscribió un contrato por tres años, hasta diciembre de 2027. El mediocampista ofensivo, a mediados de 2023, partió hacia Estados Unidos para unirse a la equipo de reserva de Atlanta United, que compite en la MLS Next Pro. En una suerte de tercera categoría del fútbol estadounidense disputó 31 encuentros, con un gol y seis asistencias. Además, ocupó dos veces el banco de suplentes del primer equipo de la MLS, sin llegar a debutar.

En River, el “Muñequito” apenas disputó un partido amistoso ante la Universidad de Chile, con Martín Demichelis como entrenador, aunque siempre tuvo más rodaje en la reserva. “¿Estoy acostumbrado a la comparación con mi papá? Sí, desde chico. Mi padre es muy conocido, es algo que me ha acompañado siempre, así que no… estoy contento”, admite el segundo hijo de Geraldine La Rosa.

En Núñez pasó casi inadvertido. En Alta Córdoba, en cambio, suele recibir aplausos. “De chico jugaba más de clásico 10. Ahora, jugando al lado del 5, es una posición que me agrada, me siento cómodo, libre para avanzar en lo ofensivo. Porque además Diego (Flores) me pide que toque el área”, comenta el joven que convirtió su único gol en el fútbol argentino de cabeza. Fue en un 2-2 frente a Lanús durante la campaña anterior.

“Gallardo es dinámico, lo pide, se asocia bien, pero no tengo dudas de que aún está muy lejos de su techo”, sostiene el entrenador, que conduce a un equipo audaz: contra el Ciclón —un choque que derivó en la salida de Pipo Gorosito como técnico—, consiguió 19 remates.

“Flores me exige que, junto a Abregú, hagamos que el equipo tenga fluidez, llevando la pelota de un lado a otro. Quiere que seamos intensos, tanto en ataque como en defensa. Yo intento aprovechar cada oportunidad”, explica el joven de apellido célebre, que nunca pierde la elegancia. Con la cabeza erguida y un desparpajo que va ganando cada día, es titular en todos los partidos del Clausura.

Sabe que Córdoba representa su zona de confort, aunque sueña con regresar al Monumental en el futuro. “Desde el primer día que llegué aquí, Instituto me abrió las puertas para dar mis primeros pasos en la máxima categoría. Estoy muy agradecido con el club y con toda la gente que lo rodea. Esto es una gran familia”, afirma el joven, poco más, un poco influido por el ejemplo de su padre y aún conmovido por la renuncia de Lionel Messi a la selección.

“No hay palabras para describir lo que fue y lo que es Messi. Durante el tiempo que estuvo en la selección, lo que más valoro es la forma en que peleó contra todo, porque al principio las cosas no le acompañaban. La gente que sabía lo que valía estaba en contra de él, pero con su carácter logró revertirlo. Y eso es lo que más valoro”, sostiene el joven, con mirada de adulto y una familia que vive y late al ritmo del fútbol.

Simplemente Matías, el Gallardo que juega como si no pesara el apellido.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

¿Tenés una historia o una pregunta? Contactanos y sumate a Club Midland
Contacto