El tenista italiano Matteo Arnaldi no podrá disputar la semifinal de Roland Garros frente a Flavio Cobolli a causa de una “enfermedad viral”. Así lo comunicó la organización del Grand Slam a través de sus redes sociales. De esta forma, Cobolli afrontará la final del domingo con un día más de descanso, a la espera del alemán Alexander Zverev. El germano había conseguido avanzar a su cuarta determinación en una gran definición de gran torneo; hasta ahora había perdido las tres anteriores.
Arnaldi y Cobolli subieron juntos a la sala de conferencias del torneo para explicar la situación. Con la voz entrecortada y al borde de las lágrimas, habló el primero. Describió sus últimas horas con detalle: “Es complicado estar aquí. No era lo que quería hacer. Pero anoche empecé a sentirme mal. Ayer estaba bien. Vine a entrenar y hice todo lo que tenía que hacer. Me sentía bien. Cené. Después empecé a sentir molestias en el estómago. Pensé: ‘No tuve una buena digestión’. Me desperté a la una de la madrugada y empecé a vomitar. No me sentía bien y, entonces, intenté dormir”, relató Arnaldi.
Y añadió: “No pude dormir nada. A las 6 o 7 de la mañana volví a vomitar. Fue un episodio bastante intenso. Llamamos al médico: vino y me dio un medicamento. Pensaba que sería algo puntual de la cena o similar. Durante todo el día no pude comer. Cada vez que ingería algo, tenía que ir al baño. Es duro. Es duro, dadas las circunstancias del torneo y las horas que pasé en la cancha; sin embargo, me sentía muy bien en la pista”, se lamentó.
Y cerró: “Tener que retirarme de mi primera semifinal de Grand Slam no es algo que desees para nadie. Intenté prepararme y quedarme aquí el mayor tiempo posible. Intenté salir a la cancha, pero cada vez que me ponía de pie me sentía mareado y no me encontraba bien. Estoy bastante seguro de que si volviera a comer no me sentiría bien. Fue la decisión correcta”.
Luego tomó la palabra Cobolli, el tenista italiano de 24 años que accedió a la final de Roland Garros gracias a la enfermedad de su compatriota: “También me resulta difícil hablar ahora. Cuando él me habló, hace casi una hora, casi lloro. No era algo que esperábamos. Estaba listo para jugar este partido y al llegar la noticia me puse muy triste por él. Pero, al mismo tiempo, por supuesto, estoy muy feliz por lo que fui capaz de lograr esta semana”. Y elogió a su compañero: “Matteo es una gran inspiración para todos nosotros. Es la mejor persona fuera de la cancha. Se merece estos resultados de esta semana. Todos sabíamos cuál era su nivel. Todos esperábamos estos logros. Su tenis es increíble”.
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