Newell’s empata el Clásico ante Rosario Central en el último suspiro; el aplauso de Di María a Messi, ¿un sueño todavía posible?

11 septiembre, 2026

¿Y si el último gesto heroico de Lionel Messi consistiera en volver a vestir la camiseta de Newell’s para cortar la mala racha ante Rosario Central? Si el 10 siguió el clásico desde casa, en Miami, y sintió algo cuando se detuvo el encuentro, en el minuto diez, no solo por los vítores de los hinchas canallas sino también por los gestos de Angel Di María, su compañero de tantas batallas en la selección… El gol de Matías Cóccaro en el descuento, validado por el VAR, aportó un poco de justicia a un choque que no merecía ni vencedores ni vencidos. El 1-1 entre Central y Newell’s dejó muy poco juego y escasos remates a portería, pero 41 faltas y 9 tarjetas amarillas fueron señaladas por el árbitro.

Después de su renuncia a la selección argentina, el único nexo que le podría quedar a Messi con el público de Argentina sería ponerse la camiseta de La Lepra. El sábado, se había fundido en un abrazo muy sentido con Gerardo Martino en la previa de Inter vs. Atlanta United, por la MLS. Justo Tata, otro emblema de Newell’s y que fue el único entrenador que dirigió a Messi en tres lugares distintos (Barcelona, la selección argentina e Inter Miami). Este domingo, fiel a lo dispuesto por la AFA para todos los partidos del fútbol argentino, Yael Falcón Pérez detuvo el clásico en el minuto 10 (¿el minuto Messi?). Rosario Central aplaudió al excapitán de la selección, pero ovacionó a Di María. Y Fideo, en el terreno de juego, fue de los más fervientes en rendir homenaje a su compañero de proezas en la Argentina, incluso en etapas juveniles y de Juegos Olímpicos, aplaudiéndolo en ese minuto 10.

“Va pasando el tiempo y las ganas están siempre, me encantaría jugar en Newell’s, era mi sueño de chiquito. Pero no sé qué va a pasar, dónde voy a estar, cómo voy a estar para volver”, había dicho Messi en varias entrevistas. Una de ellas en 2020 y la última en 2025: “Siempre lo digo, mi sueño de chico era jugar en la primera de Newell’s, ser profesional. Después, mi vida cambió totalmente porque me fui con 13 años y debuté en el Barcelona. Logré y viví cosas que no me lo hubiera imaginado”. La idea de Messi no era (no es) volver al fútbol argentino, incluso una vez retirado lo más probable es que siga residiendo en España, pero como nunca fue terminante… Y este domingo ocurrió lo que ocurrió… ¿Qué significaría Messi para el hincha de Newell’s si regresara y marcara un gol para romper la racha adversa en los clásicos? Sólo con ese acto, y en una ciudad tan polarizada como Rosario.

Central se encomienda a Di María: más allá del título de campeón anual otorgado por la prensa, la zurda de Angel aporta un valor agregado al fútbol argentino por su visión de juego, desequilibrio con goles y asistencias. ¡Hasta logró un gol olímpico! Newell’s apuesta por un joven que puede reunir múltiples condiciones como Facundo Guch, pero que a sus 19 años queda sometido a la presión, al peso de los últimos clásicos y a la diferencia de 22 triunfos de Central en el historial.

Hoy Central ni siquiera necesitó de Di María para abrir el marcador: el 1-0 llegó tras un córner de Campaz que continuó con un toque de Copetti y una tremenda volea de zurda de Gastón Ávila para batir a Reinatti.

Newell’s tiene un técnico optimista: más allá de los enojos y las quejas durante los partidos, Kudelka siempre busca una solución para su equipo, incluso en contextos muy adversos. Así fue como, desde lo táctico, recurrió al triple 9 y, al final, logró encontrar el empate.

El encuentro fue pobre. Predominaron las faltas y faltaron acciones de riesgo. La primera jugada trabajada y colectiva apareció recién a los 29 minutos y no terminó en peligro, pero sí se notó una idea: la conjunción de Campaz con Pizarro y Di María, aunque Fideo remató mal. Pero el plan de Almirón era que los tres zurdos generaran este tipo de acciones.

Desde los pizarrones, ambos entrenadores dibujaron esquemas espejo, dos 4-2-3-1, con cuatro ofensivos: Alan Rodríguez, Di María, Campaz y Copetti en el local; Mazzantti, Guch, el debutante Santiago Solari -llegado desde Racing- y Cóccaro en la visita.

Pero Newell’s, quizá condicionado por la historia reciente adversa, pecó en la definición de personalidad o guapeza para jugar el partido, ya que solo en la primera mitad cometió 13 infracciones, dos de ellas (Escobar y Cóccaro) merecedoras de amonestación.

Hubo méritos en Rosario Central, con una presión constante que arrancaba desde Copetti, pero a Newell’s le costó hilvanar dos o tres pases. Si Guch o Solari no tocaron la pelota fue por alguna desmarque mal interpretado, pero sobre todo por las marcas en superioridad numérica del Canalla, que dominaba los duelos 3 contra 2 o 3 contra 1.

No fue un gran clásico para Di María: en la primera mitad tocó 28 veces y dio apenas 12 pases; en la segunda fase tuvo un remate desde fuera del área que se fue desviado, pero tuvo el mérito de que todo el equipo jugó para él y entendió su rol. En algunos momentos, ese imán no jugó a su favor: Alan Rodríguez realizó un gran desborde por la derecha tras recuperar la pelota con regates y un centro atrás que… no encontró al 11.

No sorprendió cuando Kudelka dispuso tres cambios a los 14 minutos de la segunda mitad: Jerónimo Russo por Escobar, Gómez Mattar por Herrera y Mateo García por Guch. Nada mejoró. El penúltimo intento fue con un doble 9, la entrada de Ignacio Ramírez por Mazzantti.

Lo más destacado del encuentro

Y el remate final, con un triple 9: ingresó Francisco Scapeccio (1m98) por el lateral Ortega. Hasta ese momento, Newell’s apenas había tenido un remate dirigido al arco de Ledesma. El segundo intento terminó en gol: con la fórmula ideada por Kudelka, tras un despeje largo, Scarpaccio cabeceó primero; Ramírez le bajó el balón a Cóccaro, que definió con clase para el 1-1. Estaba en posición legal y el VAR hizo justicia tras la primera señal de fuera de juego del línea 1, Miguel Savorani.

Central no tuvo tiempo para volver a reaccionar. Y Di María estaba en el banco, Almirón lo había reemplazado un minuto antes. Messi lo siguió por TV. ¿Le habrán dado ganas de ponerse la camiseta rojinegra para que Newell’s rompa la racha de partidos sin victorias? ¡Si hasta lo aplaudió Di María en medio del clásico! Solo Messi lo sabe, pero en los últimos meses sus decisiones han transcurrido por un camino emocional claro. Mientras tanto, Kudelka no espera milagros: apostó a un triple 9 que le dio, al menos, un punto en Arroyito.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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