Recoleta FC, el club paraguayo de perfil bajo que enfrentará a Boca en los octavos de final de la Copa Sudamericana

1 agosto, 2026

Para muchos aficionados al fútbol, Recoleta evoca calles arboladas, bares y fachadas elegantes de uno de los barrios más coquetos de la ciudad de Buenos Aires. Pero en Asunción, Paraguay, existe un Recoleta que se asocia de forma indisoluble al deporte rey. Se trata de un vecindario con un perfil comercial, atravesado por el pulso diario de la capital paraguaya y conocido también por albergar un cementerio histórico, donde tiene su sede Recoleta Football Club, el equipo que se medirá con Boca Juniors en los octavos de final de la Copa Sudamericana.

“Fundado por Juan Gardel, su primer presidente, el 12 de febrero de 1931, tras la fusión de los clubes Unión Pacífico y 2 de Julio, Recoleta FC adopta con orgullo el nombre del barrio en el que está ubicado.”

“Recoleta Football Club nació con la convicción de que el fútbol paraguayo merece una institución distinta. Desde nuestros primeros pasos, apostamos por la formación integral del jugador, la transparencia y el arraigo al barrio”, se puede leer en la página web del club guaraní como si fuera una declaración de principios.

Esa “diferencia” del club, que por primera vez pisará la Bombonera el miércoles 12 de agosto, comenzó a escribirse en 1936, cuando se inscribió en el amateurismo de la Federación Paraguaya de Deportes. Su participación en esa división se extendió hasta 1948, con un desempeño notable: en ese periodo, “El Funebrero” se alzó con un tetracampeonato, al consagrarse campeón en 1938, 1940, 1942 y 1943.

Después de una primera década exitosa, la institución logró comprar el terreno donde hoy se erige el Roque Battilana, un estadio con capacidad para 6000 espectadores que fue inaugurado en 2002 y bautizado en honor a uno de sus directivos más icónicos. Por la cercanía entre la cancha y el Cementerio de la Recoleta, la entidad abrazó uno de sus apodos más antiguos: “El Funebrero”.

Con el paso del tiempo, aquella historia que comenzó casi en voz baja en el sureste de la capital paraguaya fue tomando fuerza y encontrando su lugar en el fútbol profesional. En 1949, la institución se afilió a la Asociación Paraguaya de Fútbol. A partir de ese momento, inició un trayecto futbolístico que le permitió, recién en 1971, hacerse con el campeonato de la Tercera División, entonces la última categoría del fútbol guaraní. Con ese título, no solo consiguió su primer trofeo de la era profesional, sino también el ascenso a la Segunda División.

Así como Recoleta FC porta el apodo de “El Funebrero” por su vínculo con el cementerio tradicional del barrio, también se lo conoce como “El Canario”, en referencia a su vestimenta principal, de color amarillo. En cambio, para representar su cara más sombría, la equipación alterna suele ser negra. Pensando en el choque con Boca, resta saber qué camiseta vestirá el club paraguayo en la noche que, sin duda, representará la gala más importante de su historia.

En su estatuto, Recoleta FC mantiene impresos cuatro valores: “Perseverancia, excelencia, orgullo de comunidad e integridad”. Aun así, quizá ninguno encuentre un reflejo tan nítido en su historia como el primero: entre 1971 y 2001, el club batalló durante tres décadas en las entrañas del ascenso para finalmente lograr un lugar en el fútbol grande de Paraguay.

Fue en 2001 cuando logró el título de la División Intermedia, lo cual se tradujo en la hazaña deportiva más grande de su historia: el ascenso a Primera División. Pero si lo bueno perdura poco, “El Canario” es una fiel demostración de ese adagio, ya que el sueño de la máxima categoría se desvaneció en apenas una temporada.

Entre 2002 y 2023, el club conoció prácticamente todas las etapas del ascenso paraguayo. Lejos de los grandes focos y obligado a reconstruirse una y otra vez, transitó entre la Segunda, la Tercera y hasta la Cuarta categoría.

No obstante, la historia estaba por escribirse. En 2023, Recoleta FC dio una nueva señal de vida al alcanzar los cuartos de final de la Copa Paraguay y situarse entre los ocho mejores equipos del país. Al año siguiente, el renacer fue completo: se coronó campeón de la División Intermedia y logró su segundo ascenso a la máxima categoría. A esas alturas, muchos simpatizantes empezaron a pensar si, más que un canario, el club debía representar a un ave fénix.

Más allá de su historia y de lo que representa dentro de su barrio, Recoleta FC también busca construir una comunidad alrededor del club. Como ocurre con otras instituciones, ofrece a través de su página web la posibilidad de asociarse. La categoría socio infantil tiene un costo de 24.000 guaraníes -unos $5900 al tipo de cambio actual-, e incluye beneficios como ubicaciones privilegiadas y acceso anticipado a la venta de entradas. En las redes, “El Canario” también fue ganando terreno: antes del encuentro con Boca, acumula más de 35.000 seguidores en Instagram y poco más de 2.000 en X.

Sin embargo, el verdadero premio llegó en 2026, cuando superó a Nacional por penales y se metió en la fase de grupos de la Copa Sudamericana, donde dio el golpe más resonante de su historia reciente al vencer por 1 a 0 a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro y eliminarlo de la competencia.

En Recoleta FC, además de su plantel, también juega su presidente. En una de esas historias que parecen sacadas de otro tiempo, Luis Vidal, quien asumió las riendas del club en 2019, se calzó las botas y ingresó a los 91 minutos del encuentro ante Nacional por la última fecha del Torneo Clausura 2025, y rompió el récord del futbolista de mayor edad en tocar una pelota dentro de un campo a sus 51 años, 11 meses y 20 días. Otro dato pintoresco es que, entre sus jugadores figura Marcelo Cañete, mediocampista formado en Boca, que se integró al equipo desde principios de 2026.

En la carta fundacional del club guaraní también hay una frase que parece haber dejado de ser una declaración de intenciones para convertirse en una guía de acción. En ella se expresa: “Nuestra visión es convertirnos en una potencia del fútbol paraguayo, sudamericano y mundial. Que Recoleta Football Club sea reconocido como semillero de talento y modelo de gestión deportiva”.

La primera prueba para medir cuánto hay de sueño y cuánto de realidad llegará el miércoles 12 de agosto cuando se enciendan los reflectores de Brandsen 805. Allí, donde el fútbol se respira de otra manera, donde La Boca no es Recoleta y la historia pesa tanto como la camiseta, “El Canario” tendrá que demostrar que esas palabras también pueden sostenerse dentro de uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial. Será entonces el tiempo de la verdad. El momento en que un club nacido en otro barrio, en otra ciudad y en otro país salga a jugar contra una de las grandes tradiciones del fútbol argentino.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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