Durante una década fue una pieza central dentro de la estructura de los Pumas. Tras el último Mundial, sin embargo, Felipe Contepomi no lo tuvo en cuenta. Hasta que la necesidad abrió una nueva oportunidad. Sin tres segundas líneas disponibles en la plantilla, entre lesiones y descansos, el entrenador volvió a confiar en él, y nada menos que para el encuentro frente a los bicampeones del mundo. Tomás Lavanini es una incorporación de lujo para el partido más exigente de la temporada, una ocasión única para volver a estar en la consideración, con el Mundial de Australia 2027 en el horizonte.
“Estaba en mi café, me llamó Felipe y me puse un poco nervioso. Por supuesto respondí. Me dijo que se presentaba una oportunidad y acepté, sin dudar”, relató Lavanini. El choque ante los Springboks del sábado en Vélez, donde aparece su Némesis Eben Etzebeth, será el primer gran desafío. Después vendrán dos compromisos frente a Australia, rival del que también guarda grandes recuerdos.
Tras su participación en Francia 2023, Lavanini apenas disputó cuatro encuentros con los Pumas durante el Rugby Championship de la temporada siguiente. Contepomi, al iniciar un recambio general, priorizó a otros jugadores en ese puesto. Pedro Rubiolo emergió como referente en esa posición. Franco Molina se ganó su lugar. Guido Petti se mantiene vigente. Matías Alemanno también tuvo idas y venidas, pero logró afirmarse. A excepción de Petti, todos quedaron liberados para esta ventana.
“Puede ocurrir que no te convoquen, es parte del deporte”, aceptó Lavanini en diálogo con ESPN. “Obviamente uno continúa entrenándose con la ilusión de que lo vuelvan a llamar. En este caso sucedió, y es una nueva oportunidad, un nuevo desafío para mí. La estoy aprovechando y disfrutando al máximo cada concentración que me toque”.
Lavanini saltó a los Pumas en el Rugby Championship de 2013, con apenas 20 años y poco antes de disputar el Mundial Juvenil con los Pumitas. Rápidamente impresionó por su estatura (2,01 m, 127 kg), pero también por sus cualidades: juego dinámico, limpieza en los rucks, técnica en los tackles y empuje en el scrum. Un gladiador que exigía a su físico en cada choque. No solo se ganó la titularidad de inmediato, sino que se convirtió en una pieza clave del equipo y, a nivel mundial, en uno de los mejores en su puesto.
Con la llegada de Contepomi a la dirección de los Pumas, tras algunos choques en su primer año de Jaguares, dejó de ser considerado. Pero nunca perdió la esperanza. “Uno siempre espera que lo llamen. Ya había pasado julio, y ahora se dio”, añadió el gigante surgido de Hindú. “Hablamos un rato sobre algunos puntos clave, lo que necesitaban de mí, especialmente en las formaciones fijas, sabiendo lo que se viene ante una rivalidad como Sudáfrica, que será un punto muy importante este fin de semana”.
Los Springboks tampoco cuentan con la plantilla al completo, ya que se enfocan en la serie de cuatro Tests frente a los All Blacks. Pero una de las razones que les ha permitido ganar los dos últimos Mundiales y erigirse como el dominio absoluto de esta era es la profundidad de su plantel.
“No hay un equipo de relevo. Los jugadores que tiene Sudáfrica hoy están a un nivel, son todos gigantes”, reconoció Lavanini. “Creo que su ADN no lo van a perder. Saldrán a presionarnos en las formaciones fijas, especialmente en el scrum y en el maul. De nuestra parte debemos estar preparados y listos para que el primer maul y el primer scrum que tengamos sean al 100%. Lo mismo en defensa. Sabemos que debemos estar presentes. Y en ataque, seguir haciendo lo que venimos haciendo, porque lo hacemos muy bien. Tenemos jugadores con mucha movilidad por fuera”.
El entrenador Rassie Erasmus utilizó este encuentro para dar rodaje a jugadores que se habían recuperado recientemente de lesiones y que no estuvieron en la ventana de julio: Sacha Feingberg-Nmgomezulu, Siya Kolisi, Lood de Jagger… y Eben Etzebeth. Los duelos entre los dos segundas líneas eran célebres. Cada vez que se enfrentaban, se encendían chispas. Si es incluido entre los 23 por Contepomi (la convocatoria se anunciará el jueves a las 16), el duelo volverá a repetirse.
Después de seis temporadas en el rugby francés, Lavanini se unió este año a los Highlanders. Una serie de lesiones le quitó continuidad, pero en los seis partidos que disputó —todos como titular— demostró suficiente para justificar su continuidad. A pesar de haber recibido una oferta para pasar a Stormers, e incluso de haber contemplado regresar a Hindú, el conjunto de Otago apostó por mantenerlo y le ofreció un contrato por una temporada más.
“Cuando no me convocaron lo tomé con calma y aproveché para descansar y para estar con mi familia, con mis amigos, para ir al club y emprender un proyecto propio”, confesó. “Me tomé ese periodo para desconectar; seguí entrenándome y traté de disfrutar esa parte de la que no nos damos cuenta cuando estamos en este ciclo. Nunca había estado parado seis meses y también lo disfruté. Se extrañó, pero este receso me vino muy bien”.
Ahora está de regreso, con la posibilidad de volver a estar en la consideración. Los Springboks, nada menos, serán la medida.