Hace tres años, en el mundo del fútbol, aquello representaba casi una vida entera. Martín Demichelis solía recibir cuestionamientos del gran público, aun cuando aquel River parecía el mejor de los últimos cinco años, al menos. River había empatado 1-1 con Banfield, un partido de la sexta jornada de la Zona A de la Copa de la Liga Profesional.
Entre los reparos estaba el rendimiento de Santiago Simón, un mediocampista moderno para la banda derecha, el antiguo 8 convertido en lateral, un 4 prácticamente improvisado. No había mostrado una labor destacada: los días de ser el consentido de Marcelo Gallardo (en su primer ciclo) habían quedado muy atrás.
“Santi Simón tiene todas las condiciones para convertirse en un gran lateral derecho. Hay que darle continuidad para que pueda crecer. Es de la casa y hay que apoyarlo. Va a triunfar aquí y en el exterior”, afirmaba Micho en 2023, hoy entrenador del Leipzig en Alemania.
Se trataba de uno de los problemas técnicos de aquel River, alejado del brillo de Gabriel Mercado y Gonzalo Montiel. El déficit quedó consolidado en gran parte de la primera etapa del ciclo de Gallardo cuando Demichelis prefirió a Marcelo Herrera, utilizó poco a Agustín Sant’Anna, probó al uruguayo Sebastián Boselli (llegó como central y terminó jugando de lateral), insistió con Simón (casi nunca rindió en ese sector) y terminó alineando a Milton Casco, que actúa en ambos costados, aunque su posición natural está en la otra banda.
Micho llegó a afirmar: “Tengo cuatro jugadores que pueden hacerlo en esa posición. Partiendo de Andrés Herrera, ya sea Boselli, Milton Casco, Santiago Simón e… incluso Paulo Díaz”. Cinco alternativas, aunque en la práctica parecía haber un ligero sesgo a favor de Simón, un número 8 de origen.
“Sigue habiendo competencia por el lateral derecho, aunque es una lucha para todos. Santi Simón jugó en la Sub-23 como lateral derecho, tiene condiciones para convertirse en un muy buen defensor por la derecha. El otro día (en el 1-0 frente a Atlético Tucumán) frenó dos jugadas muy claras”.
Al final, fue una profecía cumplida. Simón recibió su primera convocatoria a la selección mayor y formará parte de la ventana de triple fecha FIFA, en la que la escuadra nacional se medirá con Bolivia el 30 en Córdoba, con Burkina Faso el 3 de octubre en el Monumental y con Benín el 6, también en Núñez, en la despedida de Lionel Messi.
Siempre en voz baja, casi sin hacer ruido, un día dejó River: tampoco tuvo lugar en el segundo ciclo del Muñeco. El Toluca, dirigido por Antonio Mohamed, pagó alrededor de 3,5 millones de dólares por el 50% del pase en agosto del año anterior. Alejado del plantel tras el Mundial de Clubes, donde no disputó ni un minuto, terminó saliendo por la puerta de atrás.
Los elogios de Gallardo habían quedado archivados, a pesar de que el jugador nacido en Tortuguitas se movía aferrado a la seguridad, como si temiera dar un paso hacia la libertad. “Me encanta, tiene muchísima calidad y no sé si se dieron cuenta, pero no levanta los balones por el piso. Es uno de esos jugadores que me agradan, que conserva la pelota y complementa a todos”, llegó a decir el Muñeco.
Disputó su último partido con la camiseta millonaria el 23 de abril de 2025, frente a Independiente del Valle en Ecuador, 2-2 por la tercera jornada del Grupo B de la Libertadores. Tras casi cuatro meses sin minutos oficiales, se sumó al ciclo de el Turco en México, donde cosechó seis trofeos con Toluca.
“En River comencé a los 10 años, pasé por todas las categorías y lo viví con gran alegría. Pero luego me tocó irme porque no tenía los minutos que quería. Vinimos para acá y lo aproveché: ya gané cuatro títulos en Toluca”, comentó Simón tiempo después a Dsports Radio.
Y dejó entrever su satisfacción con esta nueva etapa en México, donde se desempeña como… 4. El puesto que impuso Micho, contra todos. “Acá el Turco ganó todo y todavía quiere más. Nos empuja cada día para progresar. Me acomodé bastante bien a su idea, se respira un muy buen clima laboral. El Turco tiene una relación cercana, es como un amigo”, añadía.
En Toluca suele ubicarse a la derecha dentro de la línea de cuatro, aunque Mohamed cambia de sistema y a veces opta por una defensa de tres. El verdadero tema, en verdad, es otro: si se suman todas las competencias del año, Simón fue titular en apenas 10 encuentros en 2026. Sufrió una lesión el 8 de agosto pasado, al finalizar un partido ante Los Angeles FC en la fase de grupos de la Leagues Cup, un desgarro muscular que se alargó más de lo esperado, dejando su recuperación inconclusa durante seis semanas. Eso retrasó su evolución, aunque no impidió que Scaloni lo llamara, en esta última convocatoria, sin incluir a Gonzalo Montiel, que sí figura en River. Tampoco llamó a Nahuel Molina, quien juega como lateral-volante por el sector izquierdo en la Roma, y que también arrastra problemas físicos surgidos en el Mundial.
En su lugar quedaron Agustín Giay, de Palmeiras, y el propio protagonista, de 24 años. Una decisión que, sin duda, apunta al porvenir. “Es un futbolista muy inteligente que nos da variantes. Está registrado como defensor, pero tiene la capacidad de jugar como volante e incluso soltarse como lateral profundo cuando el partido lo exige”, aporta Mohamed.
Una señal que solo había intuido Demichelis, tres años atrás, en aquel mar de críticas tan extraordinarias como despiadadas.