Steve Borthwick nació en Carlisle y, ya en su niñez, se trasladó junto a su familia a Preston, dos localidades cercanas a la pujante área industrial de Manchester, ubicada en el noroeste de Inglaterra. Allí, el fútbol dominaba la escena frente al rugby, que tenía una presencia más marcada en el sur y el centro del país. Su aspiración temprana era vestir la camiseta del Preston North End, hoy día participante de la EFL Championship, la segunda categoría del fútbol inglés. Hasta aproximadamente los once años, su vínculo con el rugby era prácticamente nulo, limitándose a ver a parientes competir para el Carlisle Rugby Club, una parada que realizaba antes de apoyar al Carlisle United. El gusto por la ovalada germinó en la sala de su casa, cuando quedó fascinado por los himnos previos a un encuentro del Seis Naciones entre Inglaterra y Escocia. “No sabía nada de rugby, pero recuerdo esa emoción, ese entusiasmo y esa expectativa”. Con esa chispa como motor, se volcó al rugby durante la secundaria.
La trayectoria siguiente ya es conocida. Enviado a la segunda línea y capitán de Bath, Saracens y de la selección inglesa, llevó al Leicester Tigers a la conquista del título como entrenador (con Julián Montoya y Matías Moroni en el terreno de juego), ejerció como asistente de Eddie Jones tanto en Japón como en Inglaterra, hasta que, a finales de 2022, asumió el mando como entrenador principal, cargo que mantiene desde entonces.
El anhelo de ser futbolista quedó atrás, pero su afición por el deporte permanece intacta. En una semana tan significativa para Inglaterra y Argentina en la historia del fútbol, vivir este momento en este país es toda una experiencia para él.
“Es una ocasión increíble. Se enfrentan dos equipos de fútbol de altísimo nivel, con un gran número de estrellas. Soy un gran aficionado del fútbol y tenemos muchísimos seguidores en el equipo”. Borthwick recibe a LA NACION en el hotel Marriott, a pocas cuadras del Obelisco, durante una pausa de su estadía en Buenos Aires, donde se prepara para el Test Match ante los Pumas previsto para el sábado en Santiago del Estero, correspondiente a la tercera fecha (la última de esta etapa en el hemisferio sur). Su visita incluyó encuentros con los Espartanos de la cárcel de San Martín y clínicas de rugby con los jóvenes del Buenos Aires Cricket & Rugby Club, donde entrenan. El miércoles adelantaron la práctica planificada y todo el plantel se reunió para ver el partido en una sala especialmente reservada.
Borthwick no sabía que el equipo perdedor —Inglaterra— disputaría el sábado un tercer puesto casi al mismo tiempo que el encuentro en Santiago. “Disfrutemos de otro gran duelo entre estas dos naciones. Sabemos lo buenos que son los Pumas y estamos muy concentrados en dar nuestra mejor versión.”
Siempre parece estar bajo presión, objeto de críticas de los medios especializados y de cuestionamientos por parte de la afición. Incluso en las victorias, su equipo regresa a Twickenham envuelto en escepticismo. Pero siempre encuentra la manera de resurgir. El tercer puesto obtenido en Francia 2023, frente a los Pumas, fue un bálsamo. Las dos victorias en julio del año anterior en la Argentina, otro. Y lo mismo el ajustado triunfo en noviembre pasado. De los últimos 16 enfrentamientos, Inglaterra ganó 15 (Twickenham 2022, la única excepción). Los Pumas no los vencen en su casa desde junio de 2009 en Salta, cuando Borthwick era el capitán inglés.
“Creo que la clave está en lo parejos que suelen ser estos encuentros”, afirmó Borthwick minimizando la contundencia de los datos, una constante en sus declaraciones. “Fue así en San Juan y en Twickenham el año pasado. Así que esperamos otro choque cerrado. Argentina es de primer nivel, pero las plantillas han cambiado. Por ejemplo, nosotros no contamos con Maro Itoje este fin de semana, así que el contexto es completamente distinto.”
–Las últimas cuatro visitas de Inglaterra a la Argentina coincidieron con la gira de los Lions, por lo que siempre llegaron sin sus figuras clave. Ahora la plantilla está casi en su totalidad. El año pasado, aquí mismo, dijo que los Pumas eran favoritos por esta situación. ¿Qué cambió?
–No hay dudas de que Argentina es favorita otra vez. Si observas nuestro itinerario: disputamos un partido en Sudáfrica, volvimos a Inglaterra para otro cotejo y luego viajamos hasta aquí, llegando el lunes al mediodía. Perdimos a Alex Mitchell, medio scrum, por lesión y Inglaterra extraña a unos diez jugadores o más que podrían estar en este grupo. El contexto es muy distinto. Felipe Contempomi está haciendo un trabajo brillante. En Julián Montoya tienen a un capitán increíble, y desde la perspectiva de la experiencia colectiva están un paso por delante; cuentan con unos 250 caps más que nosotros, tal vez más, y esa diferencia es sustancial en este nivel.
–Uno de los factores detrás de muchas de las victorias de Inglaterra fue George Ford, que integra la plantilla pero no jugó los dos últimos encuentros. ¿Lo tendría en cuenta para el sábado basado en esos antecedentes?
–Tenemos la suerte de contar con un jugador de la calidad de George Ford. Es un atleta excepcional, un líder destacado y una influencia positiva para el grupo. Constantemente está asesorando a sus compañeros. Como jugador, posee una comprensión del rugby difícil de igualar. Como he dicho en varias ocasiones, considero que podría ser el futuro entrenador de Inglaterra, aunque aún le quedan varios años jugando a gran nivel.
–Mencionaste que realizaron desplazamientos: Sudáfrica, luego Inglaterra y ahora aquí. ¿Qué te parece este nuevo formato de competición?
–Creo que representa el inicio de una competencia de gran nivel. Reconocemos que el mayor desafío para nosotros son los viajes: tres Test Matches, en tres continentes, en tres semanas. Por eso, imagino que en el vestuario argentino esperan derrotarnos; deben estar considerando la fatiga acumulada. Y aún nos queda un último vuelo a Santiago del Estero. Para nosotros es un reto que aceptamos con gusto. En las últimas semanas se ha visto rugby de alto calibre entre equipos de élite.
–Por otro lado, en los dos últimos encuentros Argentina ha mostrado un rendimiento algo por debajo de lo esperado…
–A mi juicio, Argentina ha jugado muy bien en ambos choques. Es complicado cuando un equipo no compite junto desde noviembre. En ese marco, me sorprendió gratamente su desempeño frente a un rival tan sólido como Escocia. Durante gran parte del encuentro fue muy parejo y Argentina marcó varios tries brillantes. Luego dio un paso al frente ante Gales. Me impresionó la forma en que se desempeñó, especialmente Oviedo. Lo que tiene Argentina es un pack de forwards poderoso, con muchos ball-carriers: Montoya, Kremer, Matera entrando desde el banco, Oviedo, Grondona… es un colectivo grande, y si además sumas la velocidad de los tres cuartos, estamos hablando de un conjunto argentino de alto nivel.
–Se han visto marcadores con puntuaciones altas. ¿A qué atribuyes esa tendencia?
–Creo que atraviesamos una etapa de gran fútbol ofensivo y el deporte se ha vuelto más veloz. Las reglas y la forma de arbitraje favorecen la ofensiva, por lo que los resultados suelen ser más abultados. Queremos un juego que entusiasme a las aficiones y, a juzgar por lo observado, parece que lo estamos logrando. Los aficionados están abrazando el rugby internacional. Tan pronto como pisamos Buenos Aires, vi a un grupo de aficionados cantando y conversando sobre rugby en el aeropuerto. Donde sea que vamos, se percibe una pasión notable por este deporte; es una señal de un desarrollo muy sólido y confío en que se extienda a otros países para seguir creciendo.
–Hoy en día, Sudáfrica marca la pauta en cuanto a qué hacer para triunfar. ¿Es un modelo que deberían imitar los demás?
–Sudáfrica se ha convertido en el referente del rugby mundial durante varios años. Su sistema, su enfoque y la profundidad de su plantel son excepcionales. Sin embargo, también veo que Argentina juega de manera distintiva. Creo que los países crecen cuando desarrollan su identidad particular y aprovechan sus fortalezas. Si no me equivoco, Argentina derrotó a Sudáfrica en Santiago del Estero hace algunos años; fue un resultado espectacular. Derrotar a Sudáfrica, siempre tan poderosa y con jugadores de calidad, es un mérito enorme para Argentina. Tienen un historial respetable en ese estadio.